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Cloud Storage, disco duro en Internet

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Con cloud storage, también los datos residen en la Web, asignados dinámicamente entre varios centros de datos para garantizar su almacenamiento y entrega allí donde son requeridos con la mayor rapidez. Es decir, los usuarios nunca saben donde están almacenados sus datos en un momento dado. Geoff Tudor, cofundador de Nirvanix, firma de reciente introducción en este mercado, compara cloud storage al servicio eléctrico: después de todo, cuando enciendes la luz, no sabes exactamente donde se origina cada electrón. Aunque son ya muchas las compañías interesadas por entrar en este nuevo mercado, hoy la oferta de cloud storage mejor conocida es Simple Storage Service (S3) de Amazon, que cuenta ya con dos años de existencia. También es de reseñar el servicio de la mencionada Nirvanix, lanzado en octubre de 2007, y Mosso, una compañía de Rackspace que daba a conocer su oferta hace sólo unas semanas. También algunas grandes marcas del mundo de las TI están ya preparando con entusiasmo sus ofertas cloud storage, como Google, que trabaja en el lanzamiento de un servicio de almacenamiento online informalmente conocido como GDrive. Asimismo, EMC, tras la compra el pasado septiembre de la firma de backup online Mozy, ultima detalles para ofrecer un servicio masivo con tecnologías denominadas en código Hulk and Maui. Para alimentar esta estrategia, la compañía adquiría recientemente la firma Pi, cuyo software y servicios ayudan a los usuarios a seguir el rastro de sus datos y contenidos personales en la red. La tecnología y la plantilla de Pi serán integrados en la nueva unidad Cloud Infrastructure and Services Division de EMC, en la que también se encuadran, además de la tecnología de Mozy, la plataforma de servicios basados en cloud Fortness. Pese a su liderazgo, es del servicio de Amazon del que se conocen menos detalles sobre la infraestructura cloud utilizada. De la de la de Nirvanix se sabe que utiliza software personalizado y tecnologías de sistemas de ficheros corriendo sobre servidores de almacenamiento en Intel localizados en seis centros de Estados Unidos, Asia y Europa, aunque el número de estos emplazamientos ascenderá a 20 a finales de año; por motivos de seguridad, los datos del cliente se replican en dos o tres de estos centros. En cuanto a Mosso, el servicio se suministra desde el centro de datos de Dallas (Estados Unidos) de Rackspace, al que pronto se añadirá otro centro en Reino Unido. FreeDrive, el servicio de compartición de archivos y de almacenamiento personal para usuarios de redes sociales, como Facebook, MySpace y Bebo, lleva usando el servicio de Nirvanix desde el pasado noviembre. Gracias a su solución, la compañía puede convertir vídeos a formato flash automáticamente y enviar datos directamente desde la “nube” a sus más de 180.000 clientes; de otro modo, todos los datos tendrían que ser confiados al propio servidor web de FreeDrive. Por su parte, Geezeo, red social centrada en las finanzas personales, utiliza el servicio S3 de Amazon para almacenar sus 251 GB de datos, con la tranquilidad de que, en caso de que sus necesidades de almacenamiento se multipliquen, nunca tendrá problemas. Los clientes de Nirvanix pagan 18 céntimos de dólar al mes por GB de almacenamiento, más otros 18 céntimos por GB cargado y descargado. En la misma banda de precios, S3 de Amazon cobra 15 céntimos de dólar al mes por GB de almacenamiento, más 10 céntimos por GB por datos transferidos. Un cliente podría comenzar con sólo unos pocos cientos o miles de usuarios y, con el tiempo, escalar a Petabytes de almacenamiento sin necesidad de cambiar la aplicación. Problemas pendientes Las empresas tienen que tener en cuenta que, por atractivo que parezca, cloud storage también presenta problemas potenciales. El pasado febrero, por ejemplo, S3 de Amazon sufrió una caída de varias horas que afectó a las aplicaciones Web de muchos de sus clientes. La compañía atribuyó la falla al elevado número de peticiones simultáneas de autenticación, y solucionó el incidente añadiendo capacidad al servicio encargado de estas funciones y al sistema que las monitorea. En cualquier caso, Amazon aseguró que el incidente no provocó la pérdida de ningún dato, ya que almacena múltiples copias de cada objeto en varios emplazamientos. También hay que considerar la posibilidad de que los datos sean robados o consultados por personas no autorizadas. Como advierte Forrester Research, quizá lo mejor sea no confiar en cloud storage los datos y aplicaciones críticos para la actividad de la empresa hasta que los proveedores hayan eliminado estos riesgos potenciales. Mientras tanto, una solución consiste en ser proactivos y encriptar los datos sensibles y asegurar sus movimientos con tecnologías como SSL. Oportunidades de mercado El flamante mercado de cloud computing ofrece oportunidades para un amplio grupo de proveedores y suministradores de tecnología de múltiples perfiles. Grandes consolidados de las TI convencionales y del mundo Web, así como un número creciente de startups, empiezan a disputarse –compitiendo y aliándose– un segmento de la demanda que ve en la “nube” una opción atractiva. Según Forrester Research, el mercado de cloud computing incluye fundamentalmente dos tipos de agentes: “enablers” y proveedores de servicios. Los primeros aportan las infraestructuras subyacentes del modelo, focalizándose por lo general en áreas tecnológicas como virtualización y automatización del centro de datos. Es el caso de firmas como IBM, VMware/EMC, Red Hat, Intel, Sun, Citrix o BladeLogic, entre otras. Por proveedores hay que entender las compañías que como Amazon, Salesforce.com, Rackspace, Google o Microsoft –también decidida a explotar las posibilidades de cloud computing– ponen a disposición de los clientes sus grandes entornos de computación, creados con las plataformas e infraestructuras de los “enablers” y por lo general siguiendo el modelo SaaS. Todos ellos tienen la posibilidad de sacar partido del nuevo mercado, si bien para ello Gartner recomienda a los suministradores tradicionales “proporcionar servicios que se apoyen en sus tecnologías, en vez de limitarse a comercializarlas. “Microsoft, por ejemplo, se centraría en ofrecer a los usuarios email como un servicio en vez de limitarse a vender servidores Exchange. Igualmente, HP podría dedicarse a vender servicios de impresión hospedados a través de la “nube”. Y Oracle, como ya hace Amazon, podría vender soluciones de almacenamiento hospedado. Estos cambios serán más naturales para unos que para otros, y la transformación no siempre será total, pues en muchos casos seguirán siendo necesarias las tecnologías “onpremises”, es decir, instaladas en la sede del cliente, tanto para operar de forma interna y aislada como en conexión con la nube”. Los grandes se mueven De los grandes proveedores de TI interesados en cloud computing, IBM es quizá el que antes y con más fuerza ha construido toda una estrategia que ya empieza a dar resultados. Se trata de la iniciativa Blue Cloud, dada a conocer el pasado noviembre y basada en los servidores web de la compañía. Las ofertas Blue Cloud correrán sobre BladeCenters con procesadores Power y x86, y facilitarán el aprovisionamiento y asignación de recursos a cargas de trabajo fluctuantes. Consta además de imágenes de Linux virtualizadas PowerVM y Xen, así como planificación de cargas de trabajo en paralelo Hadoop, todo ello soportado por software de gestión de servidores Tivoli. También a la nueva estrategia de IBM obedece la alianza establecida con Google para colaborar en la creación de un servicio en “nube” para pymes que estará operativo en 2009. El acuerdo supone una extensión hacia el mundo real del alcanzado en octubre de 2007 entre ambas firmas, a fin de desplegar de forma experimental una plataforma de cloud computing en varias universidades de Estados Unidos, como la de Stanford y el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets). Otro de los grandes que ya afilan su oferta para el mundo cloud, y especialmente cloud storage, es EMC, además de HP y Sun. Tampoco Microsoft –que se mueve en un periodo marcado por su estrategia de “software+servicios”– ha querido dar la espalda al nuevo modelo. Recientemente, Ray Ozzie, el máximo responsable de desarrollo de software del fabricante, lanzaba una memo interna destripando lo que será el germen del Microsoft del futuro, en la que el término cloud aparecía como tendencia clave junto a otros como Web y mesh (malla). Para el mundo de la empresa, la compañía extenderá las ventajas de las infraestructuras y servicios basados en cloud a los negocios con una gran flexibilidad y a través de distintos escenarios: como despliegues internos, como servicios de hosting o como suministro de servicios basados en cloud. De este modo se cubre tanto las necesidades de las grandes corporaciones como de las pymes, creando una business mesh. Y aunque los responsables de la compañía todavía no confirman el lanzamiento de una plataforma de desarrollo “en la nube”, todo así lo confirma, teniendo en cuenta la fuerte base de desarrolladores de Microsoft y el reciente anuncio de Google App Engine, basado en ese concepto. Los hijos de la Web Auténticos pioneros en cloud computing son las firmas nacidas de la Web y para la Web, como Amazon, Google y Salesforce.com. Amazon está añadiendo en la actualidad nuevas características a su plataforma de servicios Elastic Compute Cloud para mejorar su disponibilidad. EC2 proporciona capacidad de computación adaptable a las necesidades de los clientes, generalmente desarrolladores. Con la nueva característica Availability Zones, las aplicaciones pueden ser asignadas a múltiples localizaciones con propósitos de failover. Con Elastic IP Addresses se simplifica la gestión de direcciones, al permitir, por ejemplo, activar y desactivar servidores sin tener que cambiar los establecimientos DNS. EC2 opera en conjunción con otros servicios de Amazon, como Simple Storage Service y SimpleDB. Otra de las grandes marcas de Internet, Google, estrena ahora un servicio de hospedaje de aplicaciones Web de empresa en su propia infraestructura con una nueva herramienta para desarrolladores, App Engine. No es el primero en hacerlo, ya que App Engine competirá con servicios similares de Amazon y Salesforce.com, pero sí podría resultar el más barato, ya que los servicios básicos serán gratuitos. El objetivo de Google es simplificar el despliegue de una nueva aplicación y facilitar su escalado cuando sea preciso. App Engine está basado en tecnología ya utilizada por Google, como Bigtable, un sistema de almacenamiento distribuido que forma la base de Google Earth, y su propio sistema de ficheros GFS. En la versión lanzada en abril –que como release previa no contiene todas las características del futuro servicio– sólo trabajan 10.000 desarrolladores, pero está previsto ir aumentando ese número. También hasta su puesta en marcha operativa, la capacidad estará limitada a 500 MB de almacenamiento y una transmisión de hasta 10 Gbps por día y aplicación. Finalmente, Salesforce.com confía en replicar el éxito de su oferta SaaS en el modelo cloud computing ofreciendo una plataforma de desarrollo en la “nube”. Se trata de Force.com. dirigida a empresas que no quieran o no puedan invertir tiempo y dinero en infraestructuras de software internas. La compañía ha anunciado además la integración de las aplicaciones online de productividad de Google en su oferta de soluciones de gestión con los clientes (CRM) bajo demanda. El acuerdo estrecha la relación que ya mantenían ambas compañías, que permitía incluir el servicio AdWords de Google en la solución de Salesforce.com. Al fin y al cabo, como manifestó recientemente el CEO de Google, Eric Schmidt, las dos empresas “tienen modelos y filosofías similares”. Profético y enfático, su homólogo en Salesforce, Marc Benioff, apuntó en el momento de darse a conocer la alianza que “la unión de las dos compañías impulsará la transformación de la industria. El final del software ya está aquí”. Proyectos pioneros El carácter experimental que todavía tiene cloud computing –pese a estar ya operativo en distintas formas y ofertas– está llevando a la industria y las instituciones nacionales e internacionales a investigar estas tecnologías con el objetivo de crear modelos de producción válidos tanto para el mercado de consumo como el de empresa. De las actividades que se están desplegando alrededor de cloud computing con propósitos innovadores destacan dos, una en Estados Unidos y otra en el ámbito de la Unión Europea. En ambas IBM es protagonista. El pasado marzo, IBM lanzó una iniciativa de investigación en colaboración con dos entidades universitarias de Estados Unidos dirigida al suministro de software de automatización y autogestión del centro de datos en entornos de cloud computing. En concreto, la alianza con el Georgia Institute of Technology y la Ohio State University se centra en el desarrollo de tecnologías de autogestión por la división de autonomic computing de IBM, creada en 2001. La compañía espera que finalmente los avances conseguidos en este terreno puedan integrarse en sus productos comerciales, especialmente en el software de gestión de Tivoli. “IBM está siendo muy activa en autonomic computing y más recientemente en cloud computing. Y este proyecto permitirá unir ambas áreas para dar respuestas a los clientes”, aseguraba recientemente a Network World Matt Ellis, vicepresidente de Autonomic Computing del fabricante. Las tendencias hacia entornos informáticos cada vez más flexibles “incrementan la complejidad de la gestión. Por ello, se necesita automatización que soporte estos entornos dinámicos”. Finalmente, la iniciativa desplegará un prototipo de cloud computing que enlace los centros de datos de las dos universidades, llamado Critical Enterprise Cloud Computing Services (CECCS). Los investigadores probarán durante los próximos tres años los beneficios de la automatización en cuestiones como balanceo de cargas, consolidación de servidores, recuperación de desastres, failover automatizado y fiabilidad. El otro gran proyecto en cloud computing es el promovido por la Unión Europea, dentro de la primera convocatoria del Séptimo Programa Marco en el capítulo de Infraestructuras, Ingeniería y Arquitecturas de Software y Servicios. Dotado con 17 millones de euros, Reservoir (Resources and Services Virtualization without Barriers) persigue “explorar el despliegue y gestión de servicios TI a través de diferentes dominios administrativos, plataformas tecnológicas y geografías”.

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