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Importante retener al talento en tiempos de crisis

Día a día estoy al pendiente de las noticias, las especulaciones financieras no se muestran nada alentadoras, pues hay quienes vaticinan que hasta la mitad del 2010 podremos ver algunos signos de recuperación. En el entorno de TI la situación es también delicada, los mismos proveedores de TI siguen anunciando recortes presupuestales, y ajustes financieros para sanear sus operaciones, y ser rentables. En una época de crisis como la que presenciamos, no es difícil imaginar que se prevean recortes de personal, de hecho, algunos analistas han señalado que una crisis económica es el mejor momento para hacerse con empleados valiosos que aporten una ventaja competitiva al negocio. La crisis no debe ser un momento para esconderse y esperar a que pase, sino que la desacelaración que vive el mercado puede convertirse, en una oportunidad para “una limpieza interna”, pero de aquellos departamentos sobredimensionados e improductivos. Así las cosas, tiene mucho sentido pensar que la desaceleración es una coyuntura adecuada para reforzar el capital humano y retener a los mejores empleados. Lo cierto es que el talento está en el conjunto de todos y de cada uno de los profesionales que forman parte de la empresa desde el puesto más bajo hasta el director general. Ahora más que nunca es importante la gestión del talento para no perder la competitividad en el mercado. No se puede haber dicho que el talento es el activo más importante de la empresa y, de repente, en los momentos en los que las cosas no van bien, tirar todo por la borda. Lo cierto es que la mayor parte de las empresas sólo se preocupan de las personas cuando hay rotación y les afecta a la hora de rendir cuentas o dar resultados, pero es ahora cuando debe haber un mayor compromiso. Pero, ¿Cómo reforzar este compromiso? Con coherencia en lo que se dice. Es importante evitar el miedo innecesario y generar mucha confianza desde cada uno de los responsables de la compañía. No hay que caer en reducción de personal de manera indiscriminada. Lo cierto es que habrá que tener un modelo de diferenciación para cada uno de los empleados en función de su aportación a la empresa. Sin duda el recorte de­be afectar a aquellas personas asociadas a actividades que están decreciendo o bien cuyo nivel de contribución haya sido menor. Ahora bien, aquí surge una nueva controversia: ¿Cuáles son los motivos por los que la persona no está teniendo los resultados adecuados? Una vez que se tenga la respuesta a esta cuestión habrá que valorar qué tanto es culpa del empleado no haber dado los resultados esperados. Lo cierto es que en esta época de crisis hará más sentido la ya mencionada frase de hacer más con menos, pero esta vez hará referencia no sólo al presupuesto, sino también al personal.