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Integración de equipos de trabajo, difícil pero no

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Para Mario Arturo Brieño, Director de Investigación y Desarrollo de Inteli, una de las acciones para integrar a todos los miembros de un equipo de trabajo es la Sensibilización. “Sensibilizar, no motivar. La motivación no sirve cuando es externa, la única motivación real y perdurable es la automotivación; sensibilizar es lograr que el colaborador reconozca la importancia que tiene dar una respuesta inteligente al trabajo del equipo, es abrirse con él y dejar que él mismo se abra. En caso de persistir esta falta de compromiso con el objetivo del equipo de trabajo, la segunda actividad a realizar es la Concientización de los fines de un equipo. Esto significa dar información a los integrantes de la importancia de su trabajo dentro de toda una red de valor en la organización. Por otro lado, si la actitud inadecuada persiste, una tercera alternativa es la Capacitación. “Muchos trabajadores insatisfechos con su empleo carecen del conocimiento sobre la disciplina del trabajo que desempeñan, hacer bien las cosas, y lograr buenos resultados (que produce endorfinas en nuestro cerebro, lo que produce bienestar)”, asegura Brieño. La siguiente actividad es la Reubicación. Un líder debe ser capaz de observar el talento y puntos fuertes de sus colaboradores para ubicarlos en las posiciones donde los potencien y su desempeño sea satisfactorio. Alrededor de 85 por ciento de los miembros del equipo pueden integrarse y comprometerse con el proyecto, en tanto que el 15 por ciento restante, nunca lo hará, y eso debe aceptarlo el equipo y el líder. “A lo largo de una amplia investigación he observado que hay cosas que permanecen constantes; para ubicar los diversos componentes he utilizado una estructura esferoide, y dentro de la formación de equipos de trabajo los dos grandes componentes de esta estructura son la actitud y la aptitud. Y las dos son adquiribles y desarrollables, en diferentes grados y con diferentes esfuerzos para el ser humano”, añade el ejecutivo. La actitud es una predisposición emocional que deriva en un comportamiento, de forma consciente o reactiva, en el que lo más inteligente no es la reacción sino la pro-acción como respuesta. La actitud es el resultado repetitivo de la significación de tus sensaciones a lo largo del tiempo, su tiempo. Si aprendiéramos a manejar el origen de estos significados podríamos desarticularlos y así cambiarlos, posibilitaría cambiar incluso el pasado, no sus hechos, sino sus significados. Se podría hablar de relaciones laborales, relaciones personales, relaciones con nuestra actividad, o incluso relaciones con nosotros mismos, y cuando hacemos un recuento interior, muchas veces el saldo no es el que quisiéramos. Mucho del estrés de nuestra vida y frustración observada en entre la gente muestran que ese resultado no es satisfactorio. Una emoción que se repite, se convierte en una actitud. A su vez, la actitud es una predisposición emocional que al recibir un suceso reacciona. “Trabajar en equipo no es el resultado de una instrucción, estar del mismo lado o pertenecer a un grupo, esto no hace a un equipo, el equipo es el resultado de una construcción ardua, pero altamente satisfactoria”, asegura. ¿Cómo pedirle a un colaborador o miembro de un equipo que tenga la mejor actitud al equipo al que pertenece? “Si esa actitud no me la puedo a yo mismo a mí mismo, haciendo de mala gana todo y a la menor provocación regreso a lo habitual, las prisas, el estrés, las cuentas, los pendientes… y encima me piden que de lo mejor de mí al equipo, la respuesta a menudo es es el silencio, la indiferencia, o más grave, la crítica, la molestia, el hartazgo o simplemente decides aburrirte y dejar pasar un día mas de trabajo”, explica Brieño. Tener aptitud es sumar conocimientos, experiencia a nuestros talentos para el desarrollo de una mayor habilidad mostrada en el desempeño. Ser apto y no mostrarlo en la ejecución de nuestras actividades es desperdiciarnos, y eso es realmente frustrante, agrega. Los equipos de trabajo en las organizaciones han tomado diferentes nombres, círculos de calidad, equipos de mejora, task force, equipos autodirigidos, entre otros. La propuesta de Inteli son los equipos de trabajo de alto desempeño. Equipo de Trabajo = Actitud. Cultura de Trabajo Colaborativa: compañerismo, respeto, formalidad, apoyo, disponibilidad. Comportamientos inteligentes, incluso firmeza, la disciplina es un eje para la perseverancia. Alto Desempeño = Aptitud. Lograr resultados, medibles, alcanzables, acordados, retadores. “Existe un proceso de Construcción para los Equipos de Trabajo de Alto Desempeño (Proceso CETAD), existe un marco de referencia resultado de una investigación que muestra que los mexicanos somos cooperativos, comprometidos, puntuales, responsables, participativos y constructivos. Sí, los mexicanos somos de los mejores colaboradores de los equipos a nivel mundial, pero el estudio mostró que sí, siempre y cuando no estemos en nuestro país”, añade el ejecutivo. “La construcción de ETAD’s es posible y el viaje es satisfactorio, interesante, técnico y emotivo. La ruta la marcamos cada uno, y la adquisición de mayor conocimiento es un factor decisivo”, concluye Brieño.

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