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Las nubes privadas, un buen comienzo para el cloud

Desplegar una red privada en la nube puede ser un buen comienzo para facilitar a las empresas introducirse en el mundo del cloud computing , al menos antes de que se decidan a desplegar sus aplicaciones en las infraestructuras de compañías como Amazon Web Services o Microsoft. Así lo consideran los profesionales de las TI que se reunieron en Nueva York para discutir sobre el tema. En concreto, un grupo de expertos, que trató de dilucidar si la industria de servicios financieros debería construir y desplegar su propia infraestructura de cloud computing. De este modo, comprobarían si es posible, no sólo para esta industria, sino para cualquier tipo de empresa, construir primero su propia infraestructura en la nube. “Si no se puede llevar a cabo internamente, sería muy difícil hacerlo de manera externa”, explica Jeff Birnbaum, director de administración de Merrill Lynch, quien, junto a otros muchos profesionales de las TI, discutió sobre el tema en la conferencia 2009 High Performance Linux. Desde su punto de vista, las compañías deben, antes de decidir desplegar aplicaciones externamente, construir una red en la nube de manera interna y comprobar si pueden hacer que funcione. Una vez logrado este punto, pueden decidir qué activos subir a una nube pública. Una infraestructura de cloud computing privada difiere de un centro de datos empresarial estándar en varios puntos. Así, entre otros elementos diferenciadores, en una empresa estándar, una aplicación se ubica en sus propios servidores y no trabaja fuera de esa ubicación. Para establecer una nube privada, una compañía debería contar con un número de servidores y ser capaz de hacer funcionar cualquier aplicación en ellos. “Es la capa de software de gestión de flujo de trabajo y la ubicación inteligente de aplicaciones lo que distingue el cloud computing de un centro de datos típico”, aclara Birnbaum. Por su parte, David Crosbie, CTO del proveedor de software de virtualización Leostream, coincide al señalar que “empezar de manera interna es realmente el único modo de conseguir llevarlo a cabo”, particularmente porque actualmente no existen estándares que fijen cómo deben operar las redes de cloud computing en términos de seguridad o procesos de negocio, por ejemplo. Un grupo de fabricantes de tecnología y otras compañías como IBM, Cisco, Sun y VMware se pusieron de acuerdo para lanzar el Manifiesto Open Cloud, un documento público que pretende establecer ciertos estándares que determinen cómo deben interoperar las redes de cloud computing. Pero la misión del grupo y su esfuerzo han sido controvertidos, pues AWS y Microsoft, entre otros, fueron dejados al margen del desarrollo del documento. De hecho, Microsoft reveló la existencia del mismo antes de que IBM y el resto de empresas quisieran hacerlo público. En la reunión anteriormente citada, Linda Bernardi, fundador de la firma de consultoría StraTerra Partners, defendió este manifiesto, afirmando que pretende abrir un foro de debate sobre los parámetros que se deben establecer para el cloud computing. “La idea era empezar a identificar las principales ventajas y retos que supone y asegurarse de que acercamos todo eso a los clientes finales”. En opinión de Bernardi, no se trata simplemente de un grupo de grandes proveedores de tecnología que definen cómo se implementa el cloud computing, “va a ser un proceso en el que empresas de todo tipo definirán qué es el cloud computing. No puede ser determinado sólo por un grupo de fabricantes”.