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Más allá de las redes sociales

¿Ha recibido alguna vez una invitación para unirse a una red social o pertenece a alguna de ellas? Quizá le resulten familiares sitios como MySpace, Facebook o Flickr; se trata de sitios Web donde los usuarios acuden para compartir fotos o hacer amigos. Pero también existen otro tipo de páginas, con menos usuarios que estas tan populares, pero con un carácter profesional. Las redes sociales se sitúan bajo el paraguas de la llamada Web 2.0 y tan solo en 2007 recibieron la visita de 500 millones de usuarios. Siete de las 10 palabras más buscadas en Google durante el pasado año estaban relacionadas con las redes sociales. Y es que el networking social se ha convertido en un nuevo fenómeno tanto por la evolución de sus posibilidades tecnológicas –blogs, wikis, compartición de contenidos multimedia, RSS- como por el cambio de actitud en el internauta, mucho más activo y presto a mostrar en Internet sus habilidades y a ponerlas a disposición de la comunidad. El origen de este tipo de redes se encuentra en la teoría de los seis grados de separación, expuesta por un sociólogo norteamericano en los años 70 y que viene a determinar que todos estamos comunicados unos con otros a través de, como máximo, una cadena de seis personas. Teoría complicada de demostrar hasta la llegada de Internet; sin embargo, con la llegada de la Red, la telaraña que tejemos de contactos es una realidad. Punto para el “business” online Existen infinidad de redes sociales en Internet; por mencionar las más famosas, MySpace, con 200 millones de usuarios, y Facebook, con 60 millones. Pese a que su fin tiende a lo lúdico, muchos de estos networkers acuden en busca de algo más que diversión u ocio. Un estudio de la edición norteamericana de Network World, publicación de IDG Communications, señala que el 42% de los 453 profesionales de TI consultados utilizan las redes sociales por trabajo, un 30% para divertirse y el 28% restante combina su uso tanto por motivos profesionales como de ocio. Dado que en Internet hay cabida para todos, en los últimos años han ido surgiendo nuevos modelos de redes sociales según distintos intereses. Algunas de ellas, son de carácter profesional y su “leit motive” no es sólo encontrar empleo sino contactos útiles para el negocio y compartir conocimientos. Las redes sociales profesionales no sólo amplían, potencian y dan visibilidad a nuestra posición particular en el mundo laboral sino, además, a nuestro propio negocio. Este tipo de redes profesionales permiten poner en contacto a personas y establecer sinergias que, de otro modo –esto es, en el mundo offline-, sería totalmente imposible, bien por lejanía geográfica o bien porque ni siquiera unos tendrían conocimiento de los otros. Para los expertos, el networking está adquiriendo cada vez mayor importancia. Como consecuencia directa de la globalización, el mercado laboral evoluciona a un ritmo vertiginoso: el trabajador ya no se queda toda la vida en la misma empresa ni en el mismo lugar, sino que lleva un estilo de vida mucho más dinámico y cambia con mucha más frecuencia de empresa o trabaja incluso para más de un empleador: es un mercado que requiere más flexibilidad y dinamismo. El capital social, en forma de “contactos”, se hace más importante cuanto más descentralizada está la vida profesional. Para explicar el funcionamiento, observemos a cualquier profesional o directivo con más de 5 años de experiencia. Esa persona tiene, por su trabajo, una agenda de contactos que le va a acompañar en su carrera y que se irá ampliando. Son clientes satisfechos, proveedores, actuales y antiguos compañeros de trabajo, competidores y actores del sector. Entiende la importancia de mantener el contacto y devolver favores, porque cuando tenemos que iniciar una nueva etapa, lanzar un nuevo proyecto o cuando buscamos algo, “tiraremos de agenda” preguntando a estas personas. Hoy por ti, mañana por mí. Y es que una red de contactos bien construida puede acompañarnos durante nuestra carrera a largo plazo. Podemos comunicarnos con nuestra red directa y con los contactos de nuestros contactos, para buscar nuevos clientes o proveedores, para exponer una opinión y recabar consejos expertos, para publicar anuncios o identificar nuevas oportunidades. Basta con informar periódicamente de nuestra situación actual: qué ofrecemos y qué estamos buscando. Cómo ser un networker profesional Convertirse en miembro de una red social o de contactos profesionales es bastante sencillo. Empezamos registrando un perfil con nuestros datos profesionales. Esta descripción será nuestra identidad digital profesional, y será nuestra tarjeta de visita accesible desde Internet por cualquiera que nos pueda buscar. Aunque en la mayoría de los sitios de networking profesional el registro depende de uno mismo, en otras, se precisa invitación previa de un miembro para entrar a formar parte de ella. Una vez registrado, creado el perfil y dado de alta en las comunidades de interés, hay que invitar a personas conocidas para que se adhieran, y que éstas acepten la invitación. De esta manera, se establece una conexión entre los dos perfiles, así la “tarjeta de visita” que guardamos se ve actualizada constantemente. Cuando se acepta la invitación de un contacto para entrar a formar parte de su red, se admite también que éste vea y enlace con las personas que se tiene conexión. Su red consiste en tus conexiones, las conexiones de tus conexiones y la gente que conocen, enlazándote con miles de profesionales calificados. Todas las redes sociales son gratuitas, si bien ofrecen servicios de pago Premium con opciones que permiten profundizar en el nivel de la red de contactos. Sin embargo, el mayor costo de una red social profesional es el tiempo que se debe emplear en contactar, no es un costo elevado el valor económico de la suscripción. Pero las posibilidades de acceso a contactos de gran valor, la inmediatez y la variedad de contactos de nivel compensan con mucho el costo del tiempo a emplear en la red y el costo de la suscripción. Aunque el límite entre redes de contactos profesionales y redes sociales a veces es difuso, existen en la Red distintas opciones que los profesionales pueden aprovechar para potenciar su carrera. También en la empresa Las organizaciones son cada vez más conscientes de la penetración de la Web 2.0 en el ámbito laboral como herramienta de colaboración, y los suministradores de soluciones están adaptando sus propuestas para la acoger a la llamada Enterprise 2.0. Entre las opciones que brinda se encuentra el networking social interno, cuya adopción se acelerará en 2008, según Forrester. IBM, por ejemplo, propone una nueva herramienta de análisis y visualización para entornos de networking social corporativos con el fin de ayudar a los usuarios a navegar mejor por sus redes sociales corporativas. Otra iniciativa a destacar es la de Sabre Travel Networks, que ha inaugurado un nuevo sitio de networking social para que los usuarios empresariales compartan con sus colegas consejos y recomendaciones relacionadas con sus viajes de trabajo. Por otra parte, las empresas acudirán a las redes sociales para conocer a sus futuros empleados. “En una red social puedes conocer a la gente más allá de lo que ponen en un frío currículum. Ahí tienes la fecha de nacimiento, su experiencia laboral, pero además sabrás si esta persona tiene una serie de sensibilidades concretas, una serie de gustos concretos, saber si va a encajar más en tu empresa”, explican algunos expertos. No obstante, a pesar del futuro prometedor de este tipo de suites de colaboración empresarial, Gartner advierte que las empresas deberán asumir ciertos retos por la implantación de software social en sus estructuras organizativas: la búsqueda del valor de negocio, la superación de las barreras culturales, asegurar la privacidad, controlar los comportamientos de los participantes, y gestionar el tiempo personal y profesional.