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TI en la crisis económica

Para los puestos administrativos de las organizaciones, puede ser el gasto de TI un mal necesario, así que bajo esta óptica de reducción de gastos en cualquier área, el presupuesto 2009 de TI ha sido en buena proporción afectado. Más aún si los directivos en quienes recae la responsabilidad de la decisión de qué sí y qué no, carecen de la sensibilidad y la visión del papel de la TI en momentos cruciales de sobrevivencia de negocios, seguro disminuirán su presupuesto. Parece un lugar común –dicen algunos lectores de CIO- aquello de que el ahorro, la competitividad, la productividad y todo se puede lograr con la barita mágica de la TI. Bueno, se entiende que la TI en una compañía es solo un área, pero con un peso específico desmedido con respecto a la mayoría de los otros departamentos. Lo que pude constatar recientemente, es que no únicamente estamos hablando de pesos y centavos, sino fundamentalmente de estrategia. Recientemente estuvimos de visita en la ciudad de Puebla y pudimos constatar con un ejemplo real de lo que la dirección de un CIO puede hacer en una organización. En este caso concreto más que una inversión exorbitante en TIC, lo que llama la atención es el uso que se privilegió de ella. Primero se reconsideraron todos los servicios de TIC y se evaluó qué realmente era importante para la institución en términos de competencia, productividad, ahorro, pero fundamentalmente el rubro de servicio a los clientes. Así, los mismos clientes determinaron qué les gusta del servicio y qué no y sugirieron ideas nuevas. Todo se colocó en orden de prioridades y ahí se enfocó la tecnología a propiciar nuevos procesos y servicios que por consecuencia se traduce en alta competencia. Esto me dice que si bien la adquisición de tecnología es un proceso que no puede parar ni en el peor momento económico, también evidencia que este hecho no asegura el éxito de la organización, ya que la estrategia tecnológica es el factor clave para que esta inversión realmente funcione. Todos conocemos más de una tragedia real en donde una inversión cuantiosa tuvo como resultado un gran fracaso. Los factores como el proveedor, el implementador, el seguimiento y control son parte importante y se complementa con la correcta definición de rumbo, en total alineación con el negocio.