Buscan aviones de la Segunda Guerra Mundial bajo el hielo con ayuda de un Drone

Los drone no sólo han sido utilizados en el ámbito de usuario final gracias a sus capacidades fotográficas, también han mostrado sus capacidades para aplicaciones en ingeniería, la preservación ambiental y la arquitectura, como herramientas para ayudar a rescatar ante emergencias, entre otros ámbitos profesionales. En esta ocasión, sirven de apoyo para la expedición al Ártico para buscar algunas reliquias históricas con ayuda de un M600 de DJI.

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Durante la Segunda Guerra Mundial, los norteamericanos mandaron aviones rumbo al Reino Unido a través de la Ruta Snowball, que atravesaba una cadena de bases secretas en la Isla de Terranova, Islandia y Groenlandia. Estos aviones, tanto de caza como bombarderos, cruzaron esa inhóspita y peligrosa ruta para evitar ser rastreados por los alemanes y auxiliar a los Aliados en Europa. Sin embargo, ocho de estos aviones fueron desviados del cielo durante una fuerte tormenta de nieve y se estrellaron en un glaciar en Groenlandia, permaneciendo sepultados bajo el hielo por muchos años. A este grupo de aviones se le llegó a conocer entre los historiadores como “El Escuadrón Perdido.”

Muchos años después, ese suceso seguía inquietando a Jim Salazar, empresario californiano y entusiasta de la historia. Con la idea de localizar al “Escuadrón Perdido,” Salazar reunió a un equipo de búsqueda junto a su colega Ken McBride y creó la organización sin fines de lucro llamada Arctic Hot Point Solutions.

La meta es localizar los aviones perdidos con ayuda de nuevas técnicas para ubicar y desenterrar otras ruinas – aquellas en donde nunca se recuperaron los cuerpos de los pilotos.

Fallen American MIA Repatriation Foundation, Salazar y compañía iniciaron su misión con un radar altamente penetrante, capaz de buscar debajo de la superficie de los glaciares e identificar objetos metálicos.

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El llevar el radar hacia los yacimientos fue riesgoso, ya sea por la lentitud de los trineos, las hendiduras en el terreno, el clima extremo y la presencia de osos polares. Finalmente, durante gran parte del año pasado, el equipo obtuvo la solución gracias al uso de un drone M600 de DJI modificado para cargar el radar.

El drone podía cubrir el mismo territorio en media hora de vuelo que en el suelo empleando recursos rudimentarios durante todo un día.

Eso también facilitó que el equipo pudiera operarlo y llevar a cabo su labor desde lugares refugiados y más cómodos. Para adaptar el dron a las condiciones climáticas del Ártico, Salazar y McBride unieron fuerzas con Mario Carnevale y Myles Danforth de Hager GeoScience Inc. y Janis Kuze y Alexey Dobrovolskiy de SPH Engineering, quienes desarrollaron el software de UgCS necesario para la misión.

Cuando el M600 detectó una anomalía a 91 metros bajo la superficie, el equipo fue al sitio para confirmar el hallazgo. Luego, cavaron en el hielo utilizando agua de un limpiador a presión alta para hacer un túnel hacia abajo. Al subir la sonda, estaba cubierta de un líquido rojo y espeso. Poco después, se confirmó que se trataba de un fluido hidráulico que pertenecía a un avión de guerra P-38, uno de los aviones del Escuadrón Perdido. Con esta motivación, el equipo reanudará la misión el verano entrante para desenterrar el resto del avión.