Cómo garantizar la protección legal de software libre en México

En los últimos años, el universo de infraestructura viene pasando por una evolución tecnológica constante. La gran tendencia que era la promesa de revolución –los contenedores– que apoyaban al desarrollo ágil y la adopción de DevOps (Development Operations) dieron espacio a la computación sin servidor, que no está lejos de esas características y de la cuestión de alineación de procesos y herramientas entre los equipos de desarrollo y operaciones.

En paralelo, temáticas como Cloud Computing y Software Defined Anything (SDx) vienen ganando importancia en el mercado y están convirtiéndose en los cimientos para la infraestructura tecnológica del futuro.

El software libre ha aparecido como una opción de utilidad y como el gran cambio en esta nueva era digital. Pero ¿cómo garantizar la protección legal de software libres en México para empresas y organizaciones gubernamentales?

Antes de responder a esa pregunta, es importante mostrar claramente la diferencia entre software libre y software open source.

Un aspecto del desarrollo de software que muchas personas tienden a olvidar es cómo el software debe ser licenciado.

Una licencia de software determina cómo el código puede ser usado y distribuido por los propietarios de una licencia (los usuarios finales), lo que puede tener un impacto significativo sobre en qué es utilizada la tecnología.

La mayoría de los software modernos son vendidos bajo una licencia propietaria, que permite al editor o creador mantener los derechos de propiedad intelectual del software.

Sin embargo, hay un punto de vista alternativo que afirma que eso coloca un nivel innecesario de control en manos de los editores de software. Al impedir que los licenciatarios copien y alteren el código fuente de un software, la idea es que los editores de software propietarios sofocan la innovación e impiden el crecimiento potencial de nuevas tecnologías.

Esa postura inspiró la creación de licencias que conceden libremente a los usuarios el derecho de estudiar, alterar y compartir el código fuente del software. Generalmente, el software licenciado de esta forma es conocido por uno de estos dos nombres: “software libre” o “software de código abierto”.

La definición de software libre presenta los criterios para definir si un programa de software específico se califica como software libre. De vez en cuando, hay una revisión de esa definición –por una comunidad de desarrolladores profesionales– para esclarecerla o desarrollar cuestiones sobre puntos en particular. Ya en el caso del “Código abierto” la forma de observarlo es diferente: éste tiene una filosofía muy distinta, basada en valores diferentes a los del software libre. Su definición práctica también es diferente, pero casi todos los programas de código abierto son, de hecho, gratuitos.

Para que un software sea considerado verdaderamente “libre”, su licencia debe garantizar libertades esenciales para sus usuarios, de acuerdo con el Free Software Movement.

Estas son las siguientes:

  • Libertad de ejecutar el programa como deseas, para cualquier finalidad.
  • Libertad de estudiar cómo el programa funciona y alterarlo para que este funcione como deseas. El acceso al código fuente es una condición previa para eso.
  • Libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas para otras personas. Al hacer eso, puedes dar a toda la comunidad una oportunidad de beneficiarse con tus cambios. El acceso al código fuente es una condición previa para eso.

La FSF (Free Software Foundation) considera que cualquier software que no atienda a cada uno de esos criterios es considerado no-libre y por tanto, antiético.

La OSI (Open Source Initiative) también posee una lista de 10 principios que una licencia de software debe cumplir para que esta sea considerada de código abierto:

  1. Redistribución gratuita.- La licencia no debe restringir a ninguna de las partes el vender o distribuir el software como un componente de una distribución de software mayor, conteniendo programas de varias fuentes.
  2. Código fuente.- El programa debe incluir el código fuente y debe permitir la distribución del código fuente, así como del formato compilado.
  3. Trabajos Derivados.- La licencia debe permitir modificaciones y trabajos derivados, así como debe permitir que éstos sean distribuidos bajo los mismos términos que la licencia del software original.
  4. Integridad del código fuente del autor.- La licencia puede restringir que el código fuente sea distribuido de forma modificada solamente si la licencia permite la distribución de “archivos de patch” con el código fuente, para modificar el programa al momento de la creación.
  5. No Discriminación contra Personas o Grupos.- La licencia no debe discriminar a ninguna persona o grupo de personas.
  6. Ninguna Discriminación contra los Campos de Emprendimiento.– La licencia no debe restringir a nadie de hacer uso del programa en un campo específico de actuación.
  7. Distribución de la licencia.- Los derechos anexados al programa deben ser aplicados a todos aquellos a quienes el programa es distribuido, sin la necesidad de ejecución de una licencia adicional por esas partes.
  8. La licencia no debe ser específica para un producto.- Los derechos asociados al programa no deben depender del hecho que el programa sea de una distribución de software específica.
  9. La licencia No debe restringir otro software.- La licencia no debe imponer restricciones a otro software que sea distribuido junto con el software licenciado.
  10. La licencia debe ser neutra en términos de tecnología.- Ninguna disposición de la licencia puede ser basada en cualquier tecnología individual o estilo de interfaz.

¿Cómo es la situación del software libre en México?

Cualquier programa, por tratarse de un trabajo escrito, implica por defecto el derecho autoral, que prohíbe la ejecución, copia, alteración o distribución del programa sin la autorización expresa del creador del trabajo. Dentro de la legislación mexicana, que sigue las directrices de la Convención de Berna Para la Protección de Obras Literarias y Artísticas, el Artículo 5 de la Ley Federal del Derecho de Autor concede la protección “a las obras a partir del momento en que fueron colocadas como soporte de material, independientemente del mérito, destino o modo de expresión”.

En tal caso, los software libres no tienen lugar en la legislación mexicana. Sin embargo, el objetivo no es negar el derecho moral del autor dentro de su concepción de software libre. La distribución del sistema operacional GNU/ Linux o Linus Torvalds es una cuestión delicada para su creador, a tal punto que los medios explícitamente la llaman de GNU/ Linux y le atribuyen autoría conjunta. El problema está más relacionado con los derechos patrimoniales y con la imposibilidad de conceder las cuatro libertades fundamentales del software libre: ejecución, modificación, reproducción y distribución.

De hecho, la reglamentación mexicana protege los derechos económicos del autor por 100 años después de su muerte, algo que en el caso del software se vuelve todavía más problemático, porque la mayoría de los programas de computadoras no son creados por un individuo sino por un grupo, lo que significa que los derechos son protegidos por 100 años después de la muerte del último miembro de este grupo.

Como se ve, todavía hay muchos puntos a ser discutidos en cuanto a la legislación de software libres, tanto en México como en el mundo. El asunto aún levanta muchas cuestiones y muchas discusiones en lo que se refiere a lo que realmente es software libre.

 

N. de P. Comstor