Conectividad, entre los principales obstáculos del automóvil del futuro

La industria se juega mucho en este ámbito. Tanto el vehículo conectado como la conducción autónoma tienen el potencial de revolucionar el mercado, pero también plantean desafíos que podrían resultar en un desastre, si no se despliegan antes las tecnologías o los controles necesarios.

Así ha quedado de manifiesto en un panel de expertos que tuvo lugar en la gran feria de la electrónica de consumo de Las Vegas. Como se encargó de recordar el director de relaciones gubernamentales y apoyo a la seguridad del tráfico en Estados Unidos, Jill Ingrassia, aún se produce en este país una muerte relacionada con el tráfico cada 15 minutos.

El gran reto para el coche del futuro pasa por demostrar que su uso reducirá sensiblemente los accidentes y, en especial, los errores humanos, con sistemas de asistencia a la conducción, de detección de carriles y rutas o de frenado de emergencia automático.

Gary Smyth, director de General Motors Powertrain Systems Research Lab, reconoció que su compañía, y otras muchas en el sector, consideran inevitable que en el futuro habrá un entorno completo de automóviles sin conductor, en el que los vehículos tomen el control en todo momento. Sin embargo, la tecnología aún está “algo lejos” y se deben resolver algunos problemas complejos, como que los vehículos sean capaces de sortear obstáculos inesperados en las carreteras o respondan a cambios temporales en el tráfico, ordenados por ejemplo por agentes de policía.

De momento, según el directivo, la industria tiene que imaginar los próximos 10 a 15 años y crear soluciones prácticas para los futuros problemas. GM, por ejemplo, quiere tener en producción coches autónomos en las carreteras en 2017.

En todo caso, Ingrassia advirtió los usuarios deberán ser capaces de utilizar esta tecnología y tomar el control del vehículo en cualquier momento. Eso representa tener que formar a los conductores.

En cuanto a conectividad, hay otros desafíos que afrontar. El representante de GM señaló que la firma ofrecerá conectividad 4G LTE en todos los modelos de sus automóviles este mismo año. Sin embargo, también reconoció que la industria está todavía en su “infancia”, en términos de comprender cómo se puede emplear la conectividad en el automóvil.

Carol Flannagan, directora interina del Instituto de Investigación de Transporte de la Universidad de Michigan, puso el énfasis en que el vehículo conectado generará una ingente cantidad de datos, al comunicarse no sólo con los servicios de emergencia, sino también con otros automóviles de forma constante.

Flannagan dijo que el mejor enfoque será fomentar el intercambio de datos en la industria, impulsando un cultura en la que conservar los datos no se convierta en ventaja competitiva. Además, explicó que tanto las infraestructuras públicas como las empresas privadas pueden beneficiarse del análisis de estos datos. La información del automóvil también será relevante y valiosa para otros sectores. Por ejemplo, la vinculación de los datos de accidentes de automóviles con los sanitarios, para encontrar correlaciones entre víctimas en accidentes similares.

Esta aproximación contrasta con cómo se manejan los datos en la web y se complica aún más por las implicaciones de seguridad y privacidad que deberá afrontar la industria del automóvil. Respecto a esto, la responsable de seguridad del tráfico en Estados Unidos apuntó el papel del consumidor en lo que respecta a los datos, en concreto, lo importante que será que los consumidores sepan quién puede ver y compartir esta información.

En cuanto a la conectividad, destacó también potenciales problemas de seguridad, en el caso de que los automóviles estén conectados a productos para el hogar inteligente. Si un usuario presta su auto a un amigo, ¿serán capaces de desbloquear remotamente sus puertas?, se preguntó.

Estos son algunos de los problemas que el sector debe resolver antes de que estas tecnologías se adopten.

 

-Network World.

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