Dígale adiós al centro de datos tradicional: Gartner

En el panorama actual de transformación digital, el área TI de las empresas cobra especial importancia. El responsable de su gestión está viendo evolucionar su rol, integrándose en mayor medida en el equipo directivo de las empresas. Como parte esencial de su trabajo está el mantenerse al día de las innovaciones tecnológicas, una tarea para la que es indispensable el papel de analistas y especialistas. Precisamente Gartner acaba de presentar las diez tendencias que impactarán en el segmento de infraestructura y operaciones en 2019.

Inteligencia Artificial y ‘Edge’

Algunas de estas herramientas son ya viejas conocidas de listados similares: es el caso de la inteligencia artificial y el edge computing, que la consultora distinguía también como dos de las tecnologías a tener en cuenta para el próximo año. En el caso de la IA, se está revelando como una vía importante a través de la cual transformar la organización, y es esencial en los nuevos modelos de negocio. La computación en el extremo incrementa su peso a medida que va ganando protagonismo el IoT y tecnologías similares, que favorecen el procesamiento de la información en el borde de la red, más cerca de los usuarios y dispositivos que la producen y consumen.

Agilidad de red

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta en los próximos doce meses, desde el punto de vista de los sistemas, es la agilidad de la red, siendo como es un elemento clave en todo el desarrollo tecnológico. Los equipos deben centrar su trabajo en garantizar una buena respuesta a esta demanda, en un entorno definido por el auge de dispositivos conectados, el futuro despliegue del 5G, la migración de cargas de trabajo a la nube y la adopción de sistemas híbridos.

Computación sin servidores

En relación a estas últimas tendencias, la consultora prevé que el centro de datos tradicional dejará de existir: para 2025, el 80% de las empresas habrán movido sus procesos y virtualizado su infraestructura. Esto implica una evolución en la gestión de los sistemas y una serie de decisiones tácticas que deben comenzar ya a afrontarse. Una de las actualizaciones de la infraestructura sobre la que llama la atención es la computación sin servidores.

La etiqueta no es del todo exacta, en tanto sigue habiendo servidores, pero sí sirve para definir una arquitectura de software emergente en la cual se elimina la necesidad de administración y aprovisionamiento de infraestructuras físicas, que pasan a ser responsabilidad del proveedor del servicio. Los responsables de sistemas pasan a centrarse, en cambio, en las aplicaciones.

SaaS, en auge

Será también fundamental el papel del SaaS, en el que un proveedor externo, propietario del software, lo entrega y administra de forma remota a sus clientes. Este modelo aún está superado por los de IaaS o PaaS, pero en futuros años tendrá un gran impacto y los equipos de TI deben tener un papel activo en su comprensión y despliegue. En general, englobando todo esto, Gartner define la necesidad de que las organizaciones se mentalicen sobre la idea de capacitar una infraestructura global, algo que permea aún a las organizaciones que no tengan este carácter y a la cuál puede llegarse a través de distintas vías, como una red de socios de valor.

Nuevas funciones en el equipo de TI

En relación a temas de perfiles profesionales, la consultora constata que los cambios tecnológicos obligan a que los líderes de los departamentos de sistemas informáticos y operaciones asuman nuevas funciones, como por ejemplo en relación a presupuestos y gastos de la empresa. Además, hay una evolución en la capacitación de los trabajadores: si antes se centraban cada uno en un área tecnológica, ahora la tendencia es a la integración entre estos apartados. Aquí destaca la contratación de talento como un ingrediente crítico, que los responsables deben saber gestionar.

Por último, la gestión de la diversidad digital, entendida como el descubrimiento de activos externos al negocio y diferenciándola de la administración tradicional de recursos, se apunta como una de las necesidades para el futuro próximo en las organizaciones.

 

IDG.es