Factura electrónica versión 3.3, primeros pasos de IA en sistemas de Contabilidad

Entre las mejoras que trajo consigo la versión 3.3 de la factura electrónica está la estandarización de los datos fiscales, que permitirá la integración de herramientas de inteligencia artificial a la administración de las empresas mexicanas, al menos así lo apuntan Aspel México.

El uso de catálogos y un solo formato de Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) hacen posible que el software administrativo adopte funciones de aprendizaje para la automatización de algunos procesos que podrían impulsar el papel de los contadores y administradores a un rol más estratégico, al ahorrarles tiempo de trabajo.

La inteligencia artificial es la nueva moneda de las soluciones tecnológicas.

Un  ejemplo de las posibilidades que brinda la homologación de los CFDI es la reciente actualización  de Aspel COI, Sistema de Contabilidad Integral. El programa aprende  la forma en que se gestionan los distintos usos de un comprobante fiscal para diferentes contribuyentes, según su régimen fiscal y los impuestos que debe presentar.

Con esta funcionalidad, los registros contables se generan bajo los parámetros aprendidos y cuando el sistema identifica un CFDI similar, brinda sugerencias  al usuario para que con un sólo clic pueda procesarlos en su contabilidad.

Se estima que actualmente sólo tres de cada 10 emprendimientos sobreviven a los primeros cinco años de vida, debido a problemas con su administración.

“Gracias al CFDI versión 3.3, los programadores de software estamos desarrollando nuevas herramientas a partir del registro que se genera de las actividades y de los comprobantes que la contabilidad electrónica requiere, para que el sistema cree una memoria inteligente que pueda hacer sugerencias al contador”, señaló Reyna López, Gerente de Producto de Aspel México.

La homologación fiscal impulsada por el Servicio de Administración Tributaria desde hace algunos años y que culminó con la entrada en vigor de la versión 3.3 del CFDI al inicio de 2018, resultó en un impulso a la tecnología aplicada, que permitirá el desarrollo de nuevos productos y programas que facilitarán la administración de las empresas y con ello su productividad.