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iPhone

Tom Yager Todo ser viviente sabe de la existencia del iPhone. Apple y AT&T hicieron una campaña sin precedentes para impulsar la demanda por un dispositivo móvil que ha sido llamado “revolucionario” y que “cambiaría las reglas del juego”. Después de nueve días de no haber hecho otra cosa que vivir, respirar, examinar detenidamente un iPhone de 4GB, estoy cautivado por él. iPhone es lo suficientemente bueno como teléfono, PDA, reproductor de medios, y como navegador móvil para atraer a todos esos consumidores que pueden pagar por el dispositivo, junto con la activación y las cuotas mensuales por el servicio. Bueno. .. llegó la hora de que los consumidores y los adictos a los gadgets pongan atención, porque el resto de la reseña está dirigida a aquellos que dependen de los dispositivos móviles para su trabajo y comunicación con usuarios, clientes, pacientes, miembros del equipo, personal de campo, o servicios e información hospedados. El iPhone cumple en tu totalidad con el papel de reproductor de medios—aunque sorprendentemente no tan bien en algunos aspectos como un menos costoso iPod y no es mejor que un smartphone. Asimismo, cumple su papel secundario de PDA, aproximadamente tan bien como un BlackBerry. Para telefonía, mensajería móvil y acceso a Internet, el iPhone te emocionará pero lo decepcionará una vez que comience a necesitarlo. El hecho triste es que para toda la glamorosa mercadotecnia y posicionamiento, el iPhone resultan ser los $1,975 dólares peor invertidos en telecomunicaciones (iPhone, más dos años como mínimo de servicio obligado). Si gasta esa cantidad en un BlackBerry, Treo, dispositivo con Windows Mobile, o Symbian, tendrá un genuino teléfono celular profesional con todas las funciones de oficina y de comunicación que pudiera necesitar, desde que lo saca de su caja, a través de cada vez más mejoras del fabricante y el operador inalámbrico, así como por el software de terceros que puede descargar. El iPhone podría ser el dispositivo móvil perfecto si no fuera por cierto par de CEOs. Los usuarios del iPhone son forzados a comprar dentro de un rango extremadamente estrecho de planes con tarifas demasiado caras, un contrato obligatorio de dos años, un lento servicio de datos inalámbrico EDGE, sin descuento en el dispositivo, y sin protección para el teléfono. Ellos construyen el único teléfono inteligente que no funciona ni como calculadora hasta que el comprador paga una cuota de activación de $36 dólares y firma un compromiso para tener dos años de servicio por un costo mínimo de $59.99 dólares por mes, más los cargos usuales que por supuesto, vienen en letras pequeñas. Pagar un precio completo de minorista (sin subsidio) por cualquier otro smartphone o PDA en el catálogo de AT&T libera al comprador de un plazo obligatorio y permite planes de pago por uso y tarifas de sólo datos, así como planes que le permitirán usar su dispositivo como una puerta de enlace a Internet para una notebook. No, el iPhone — es verdaderamente único en su clase. Apple y AT&T crearon el primer teléfono de $500 dólares no programable del mundo: en el iPhone no pueden correr aplicaciones Java, Flash ni nativas. Eso significa que las innumerables funciones que se encuentran en otros smartphones de $500 dólares como PDAs, y Pocket PCs están ausentes en el iPhone y no serán añadidas hasta que Apple decida hacerlo. Y como Apple jamás habla de sus planes, no hay manera de saber cuáles de todas estas limitaciones atacará con futuras actualizaciones de software. Pero una cosa es cierta: si Apple no lo hace, la compañía no dejará que nadie lo haga— al menos no legalmente. La pantalla del iPhone es extremadamente sensible al tacto. Está diseñada para los dedos, no para un stylus. La mayoría de los dispositivos móviles sensibles al stylus también responden al toque del dedo, pero el es stylus es útil como sustituto de un mouse, el cual esperan la mayoría de las aplicaciones de la Web 2.0. No ayuda que el iPhone no sea afin. No hay dos personas que manejen el iPhone exactamente del mismo modo, y su punto de vista hará toda la diferencia cuando esté picando en un pequeño punto en la pantalla del iPhone. Esto se ve realmente cuando esté usando el teclado en pantalla. Sus teclas son enormes, lo cual es a la vez una ventaja y una desgracia. Las teclas grandes son fáciles de leer, y al oprimirlas emerge una señal que muestra la tecla que presionó. Una vez que adquiera la técnica, aprenderá que si desliza su dedo hacia la tecla adecuada antes de levantarlo, obtendrá la letra correcta. Descubrí que las teclas hacia los lados de la pantalla registran erróneamente con más frecuencia que las otras. El iPhone soporta sustitución de contracciones estilo BlackBerry: escribe una contracción sin apóstrofe y el iPhone la añadirá. Sin embargo, carece de un diccionario de atajos modificable. Y mientras el iPhone trata de proporcionar corrección para estos errores, no marca ni corrige palabras mal escritas, y la mayoría de sus sugerencias normales para completar palabras no tienen sentido. Tan agradable como el navegador Safari del iPhone es para leer el periódico, el iPhone está un poco sobre vendido como la interfaz móvil ideal para las aplicaciones Web 2.0. El dispositivo no subirá ni descargará archivos, y Safari no permite que persistan los datos de las aplicaciones Javascript en la memoria del iPhone para usarlos cuando el dispositivo está fuera de línea. El intérprete de JavaScript de Safari es demasiado lento para soportar movimiento uniforme en aplicaciones Web 2.0, y los GIFs animados que los programadores de sitios emplean para los navegadores que carecen de soporte para Flash Player con frecuencia no son mostrados apropiadamente. Safari no permite a una página Web registrar el movimiento del dedo en eventos estándar, de modo que las operaciones como arrastrar, deslizar y arrastrar y soltar requieren de un esfuerzo especial mientras que otros dispositivos con pantallas sensibles al tacto imitan un mouse lo suficientemente bien para permitir acciones al estilo de una computadora de escritorio. El iPhone no ofrece una forma clara de seleccionar, copiar o pegar texto en campos de edición, y reposicionar el cursor de texto en un campo multilínea requiere el desplazamiento de dos dedos en un espacio diminuto sobre el teclado emergente. Safari no almacenará ni abrirá archivos locales HTML, XML, o script, y de hecho, iPhone no permite del todo a los usuarios el acceso a su almacenamiento. Incluso el iPod más barato puede ser accesible como un dispositivo USB de almacenamiento, pero el arbitrario sistema de archivos del iPhone lo prohíbe. El único camino entre su PC o Mac y su iPhone es un cable USB y una copia de iTunes. iPhone es apenas pasable como un teléfono, con un altavoz extremadamente débil, una comparativamente pobre claridad de señal, y una interferencia de radio frecuencia tan poderosa que cuando traté de conectar un grabadora de voz para iPod, el iPhone no lo pudo soportar pero aún sugirió que yo apagara las funciones inalámbricas (activar el modo Airplane) para reducir la interferencia. La interferencia del iPhone puede oírse a través de una estación de radio FM desde muy lejos. Es ruidoso. Steve Jobs atribuyó el retraso en la salida al mercado del iPhone a pruebas de FCC. Ahora entiendo por qué. Como teléfono, el iPhone es asombrosamente innovador en algunos modos muy prácticos. Su teclado es grande y muy legible. Cada dígito que marca ilumina como un halo alrededor de su dedo cuando toca el teclado. Ese contacto es muy ligero, casi como una pluma, y puede marcar fácilmente y buscar en su lista de contactos con su pulgar (aunque está optimizado para diestros). Tiene un switch para silenciar el altavoz , no sólo el timbrado y activa el primer motor vibrador verdaderamente silencioso que he encontrado en un teléfono. Contestar una llamada entrante se supone que es tan fácil como elevar el iPhone hasta su cabeza. Eso nunca funcionó conmigo. El iPhone carece de marcado por voz y de comandos, de manera que no podrá usar el teléfono realmente en el modo de “manos libres”. Mientras esté en el teléfono, hasta la cara más fresca dejará una mancha aceitosa en la pantalla, y durante cada llamada, estará rebotando contra su cara una pantalla ultrasensible al tacto llena de botones activos, con resultados impredecibles. El iPhone, delgado y resbaloso cuando está húmedo, es un teléfono que con facilidad se puede caer, y frecuentemente, y se divertirá tratando de atrapar su delgada cabeza tratando de sacarlo de su bolsillo de la cartera antes de que deje de sonar. Apple incluye audífonos estéreo para iPod con un micrófono montado en un cable. Suenan bien, y el switch en el micrófono silenciará la música para tomar una llamada, pero esto no es profesional, y el diámetro de 1/8 pulgadas del conector para audífonos del iPhone está adaptado para audífonos, pero no para una diadema telefónica estándar. Cada comprador de un iPhone necesitará una diadema telefónica Bluetooth y alguna clase de funda o cubierta; asegúrese de escuchar bien antes de salir de la tienda, porque no está asegurada la compatibilidad. En todo lo demás, el iPhone es un teléfono mediocre. Su bocina es demasiado silenciosa para usarla como altavoz, y la calidad del audio de la diadema telefónica es inferior a la de los BlackBerry y dispositivos Windows Mobile que tengo para comparar. Visual Voicemail, que crea un buzón de voz navegable, es una función agradable. Puede ir escuchando cada mensaje y ver detalles de quien lo envía, la hora, la fecha, así como regresar la llamada oprimiendo un botón. Pero no puede reenviar el mensaje a otra persona como correo electrónico o correo de voz. La conclusión es que el iPhone es realmente un dispositivo móvil atractivo. Si pueden comprarlo sin el servicio de AT&T, sería un sueño y ¡aconsejo a todo el mundo que lo haga!: sus defectos son perfectamente tolerables si lo adquiere como alguien que busca un iPod de pantalla ancha con interfaz Wi-Fi. Sin embargo, como es imposible comprarlo sin pagos de 60 dólares al mes, y como su calidad como teléfono y navegador móvil ha sido exagerada, y como es una plataforma cerrada a desarrollo por parte de terceros, no puedo recomendarlo. Un usuario profesional o de negocios que compre un iPhone estará comprando un smartphone o PDA para reemplazarlo antes de que termine su contrato.