Interoperabilidad, desafío tecnológico para el sector automotriz

La digitalización es una de las tendencias que está revolucionando a las industrias y ya comienza a generar nuevos modelos de negocios. El sector automotriz está sujeto a ciertas influencias altamente transformadoras, como las distintas soluciones de movilidad, la conducción autónoma, los automóviles eléctricos y la conectividad mejorada. El desafío tecnológico más importante es la necesidad de superar la falta de interoperabilidad entre las distintas soluciones.

El automóvil se ha convertido en una plataforma abierta que debe integrar una gran cantidad de actores y mercados. Por ello, a fin de crecer exitosamente, esta infraestructura necesita interoperabilidad y un enfoque centrado en la seguridad desde el diseño.

Este desafío es motivante, pero implica la colaboración inteligente y activa, se debe sumar toda la experiencia de los operadores móviles, las instituciones financieras, los fabricantes de dispositivos, los proveedores de servicios, los reguladores y muchos otros, con la finalidad de posibilitar nuevas funciones, como los pagos desde el automóvil y la conducción autónoma, o para mejorar la seguridad mediante la biometría. Es urgente construir un ecosistema nuevo y confiable.

Hoy, los fabricantes de automotores hacen grandes inversiones para generar innovación, transformación y centralización. La idea original de la utilización del automóvil se limitaba exclusivamente a conducir a sus pasajeros de A a B, sin embargo poco a poco, y con el avance del Internet de las Cosas (IoT), el propósito original del automóvil comienza a ser reemplazado para abarcar una gran variedad de usos distintos. Es así como surgen nuevos mercados, como los autos compartidos y los transportes autónomos, que están cambiando literalmente la infraestructura de los autos e, incluso, el proceso de fabricación.

Con todo el avance del IoT, el automóvil podría convertirse en una extensión del teléfono inteligente, en una tarjeta bancaria, en un asistente personal y en un salvavidas en caso de accidentes. Pero toda esta metamorfosis se encuentra aún en marcha.

El automóvil se está transformando en una obra de arte compleja de alta tecnología que uno puede comprar, alquilar o compartir; y que está continuamente conectada y comunicándose con su entorno. Si la seguridad se construye como parte del ADN del automóvil el potencial es ilimitado.

 

Toda esta incursión del IoT es impulsado, sin duda, para mejorar la experiencia del usuario (UX), la gente quiere retomar el control de su experiencia, y hay una creciente demanda por una movilidad compartida con servicios de conectividad.

El mundo está cada vez más conectado y un creciente número de transacciones de alto valor y el intercambio de información están pasando de los entornos tradicionales de papel a las transacciones electrónicas.

Por eso en el futuro, los consumidores se comprometerán cada vez más con un nuevo estilo de vida móvil: se mantendrán conectados y se beneficiarán de los nuevos servicios que facilitarán su movilidad, como el acceso a la información del tránsito o  contenido de entretenimiento bajo demanda, y la posibilidad de realizar pagos.

Desde la UX, cuando se solicita el servicio y lo utiliza, la identificación y la verificación del usuario son primordiales en cualquier servicio de movilidad bajo demanda. Los clientes deberán registrarse en un servicio antes de poder usarlo.

Este enrolamiento, es el primer paso para asegurar seguridad y confiabilidad en un servicio de movilidad. La clave para la adopción exitosa es una solución de enrolamiento comprobada en la práctica, robusta y flexible.

Además, el usuario necesita poder acceder al servicio y pagarlo de la manera más conveniente posible. La adición de la función que permite realizar pagos directamente desde el tablero del automóvil ayuda a incrementar la utilización del servicio. Y el éxito de esta implementación desatará un futuro prometedor en términos de UX.

 

Por: Daniel Cuellar, vicepresidente de Latinoamérica para MSI (Mobile Services & IoT) de Gemalto.