La tecnología es más que cables y fierros

A lo largo de la historia de la humanidad, hemos visto cómo el hombre ha desarrollado objetos con el fin de facilitar el trabajo y mejorar su calidad de vida; desde la invención de herramientas para cazar y cosechar, hasta la utilización del ya famoso cloud computing, observamos cómo el conocimiento aplicado a su alrededor ha provocado grandes cambios.

Si pensamos en la tecnología como la manufactura de simples herramientas, dejamos a un lado dos aspectos muy importantes: a) el objetivo por el que se desarrolló, es decir, la tarea que debía facilitar y, b) beneficios adicionales, es decir, la preocupación por mejorar servicios o beneficios circundantes.

Para explicarlo mejor, tomemos dos ejemplos claros.

Primero tenemos que hablar de un modelo de negocio que, ya existiendo, cambió completamente gracias a la tecnología. El servicio de taxi.

Es común que para trasladarnos utilicemos una aplicación que nos envía un taxi; el servicio ya existía desde hace mucho tiempo, incluso los empresarios más aventurados tenían flotillas de automóviles que rentaban por horas, días o semanas, existían también los famosos sitios de taxis seguros que, al hablar con una operadora nos podía enviar el transporte.

Ahora sólo con unos cuantos clics podemos no sólo pedir el automóvil sino también, conocer el costo del viaje, saber datos del conductor y del vehículo, saber la ruta que seguirá, compartir con alguien más nuestra ubicación en tiempo real y hasta calificar el servicio. Como vemos, esta transformación de un solo servicio a sub-servicios, nos ayudan a entender las necesidades del usuario, creando verdaderas experiencias, gracias al conocimiento que la herramienta nos ofrece.

Asimismo, podemos mencionar un ejemplo futuro (lo comento así porque es una idea que surgió entre pláticas). La zona sur de México, en específico: Yucatán. Una región que en los últimos años se ha convertido en uno de los atractivos turísticos más importantes del país, cuenta con miles de hectáreas que no están siendo utilizadas.

Si bien, en dichas hectáreas se cosechaba el henequén, ahora su utilidad original no está siendo aprovechada, por ello, porqué no pensar en una zona que podríamos denominar Invernaderos de energía. Es decir, utilizar esta región para crear energía sustentable como un campo eólico o solar, que no sólo ayudarán a la región para tener energía, sino que ayudarán para crear empleos a los lugareños y, fomentar el conocimiento de los jóvenes que, tras estudiar, no cuentan con apoyos para aplicar soluciones en la vida real.

Como vemos en estos dos ejemplos, no sólo hablamos de fierros y cables, sino de conocimiento aplicado para el mejoramiento de la vida.

No hablamos de interfases, desarrollos, etcétera, sino que hablamos de lo que verdaderamente esta en juego en la actualidad: Experiencias creadas a partir de la herramienta.

Con todo lo anterior, quiero especificar que tenemos que dejar de pensar en la tecnología como una simple herramienta que nos ayudará para una sola cosa, sino que transformemos nuestro pensamiento para ampliar los alcances que la tecnología nos puede brindar, y eso es lo que está en juego actualmente, la generación de servicios y experiencias adicionales a la tecnología y a lo ya existente.

 

Por: José Luis Zurita, Director General de AK Consulting.