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La transformación digital y el fin del modelo incremental de las redes

Durante décadas, las redes se han definido por el hardware, por lo que el cambio ha sido un proceso gradual, rígido e inflexible. Y cuando el cambio ha ocurrido, casi siempre ocurre bajo el clásico ciclo de hardware corporativo “actualizar y reconfigurar”. Pero ahora una amplia transformación se está extendiendo a través de las redes. Ahora las presiones empresariales y las innovaciones tecnológicas se combinan para acelerar la llegada de este futuro, y todo comienza con la transformación digital.

La transformación digital está cambiando la manera en que las empresas operan y desafían las redes para mantener el ritmo.

Una cuestión fundamental es que las redes actuales basadas en hardware no están diseñadas para las necesidades de un negocio digital que opera en un mundo móvil y multi-nube. De hecho, lo que las empresas demandan en última instancia es una nueva forma de hacer networking.

 

El software cambia todo

El punto principal es que la transformación digital es una revolución impulsada por software. Es un software que está impulsando nuevas capacidades que están redefiniendo todo, desde el significado del “espacio de trabajo” hasta la forma en que las aplicaciones son diseñadas, construidas y entregadas.

Las redes son parte fundamental para la transformación digital. Las aplicaciones han evolucionado desde bloques monolíticos a sistemas distribuidos, y también las nuevas formas en que estas aplicaciones se comportan, en contenedores o en nubes públicas. Las aplicaciones se están desplegando en todo tipo de lugares diferentes, in-situ, sucursales, en diferentes nubes públicas. Un desafío para las organizaciones es la necesidad de ofrecer servicios de redes y seguridad a todos estos diferentes tipos de aplicaciones, independientemente de su ubicación.

 

El fin del modelo incremental

Muchas empresas están empezando a darse cuenta de que reacondicionar redes basadas en hardware para satisfacer estos nuevos requisitos simplemente no va a funcionar, a corto ni largo plazo. No sólo la estrategia no funcionará desde un punto de vista técnico, sino que pondrá a la organización en riesgo de quedarse atrás de sus competidores.

Otro desafío de intentar hacer lo que podríamos llamar “redes al estilo antiguo”, es que la realidad de que las redes y la transformación digital “no se trata sólo de todas las nuevas aplicaciones nativas de la nube; el futuro será muy variado”.

En la típica red empresarial, dependiendo de lo que funcione para el negocio, algunas aplicaciones podrían estar en la nube, algunas aplicaciones de misión crítica pueden permanecer in-situ, algunas aplicaciones pueden ser contenedoras, mientras que otras serán heredadas.

En este nuevo mundo de transformación digital y los desafíos asociados de las redes, la solución ya no puede ser simplemente la actualización tradicional del proveedor de hardware favorito de una organización. La compra e implementación de una nueva caja de hardware no va a ayudar a las organizaciones a desplegar aplicaciones más rápidamente en la nube con sus medidas apropiadas de seguridad y cumplimiento incorporadas. Refrescar y reconfigurar la red para que pueda realizar una nueva tarea de manera gradual no puede satisfacer los requerimientos de ésta que simultáneamente maneja múltiples tareas.

 

Las redes del futuro

El mayor cambio, sin embargo, puede no implicar tanto la tecnología como la gente y los procesos. A medida que las redes se vuelvan más basadas en software  e impulsadas por la API, requerirán un cambio de cultura casi revolucionario en cómo las organizaciones manejan, invierten y operan sus redes. Las redes del futuro transformarán las TI de ser los guardianes de los servicios a ser los proveedores de capacidades de autoservicio de las líneas de negocio. Las inversiones serán impulsadas por las necesidades del negocio y no por el hecho de que una pieza específica de hardware está obsoleta.

Este es un gran salto que nadie puede negar. Las organizaciones no deben tener miedo de este salto. La razón por la que es una gran brecha, es porque estamos cambiando de una vieja manera a una nueva. La brecha no es realmente sobre la tecnología, es sobre las organizaciones que tendrán que cambiar muchas cosas a la vez. No es que las organizaciones puedan hacerlo paso a paso y seguir avanzando gradualmente hacia adelante. Van a tener que hacer este salto continuo.

Es un salto que requiere que todos los equipos, redes, seguridad, servidores, escritorios virtuales, espacio de trabajo digital, colaboren de manera conjunta para programar la red: una red basada en software e independiente de la infraestructura del futuro. Es el salto que marca el final del modelo incremental.

 

Por: Mauricio Trejo,

gerente de cuentas empresariales de VMware México.