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Las redes obsoletas pueden ser una gran para el IoT

El término Internet de las cosas (IoT) es relativamente nuevo dentro del entorno IT, es una tecnología que lleva ya tiempo entre nosotros, hasta el punto de que muchos de los dispositivos ya desplegados sufren habitualmente en sus ciclos de actualización.

Un claro ejemplo lo podemos contemplar en el sistema que controla el tránsito de pasajeros de trenes y autobuses de la ciudad de San Francisco. El sistema denominado NextMuni, está basado en la plataforma de terceros NextBus, el cual recientemente comenzó a reportar pronósticos imprecisos en muchas de las líneas que forman parte del conglomerado de transportes de la ciudad.

La mayoría de los trenes y autobuses han estado comunicándose a través de NextMuni utilizando para ello la red 2G de AT&T. A raíz del desmantelamiento de la misma el pasado 1 de enero, la Agencia Municipal de Transporte de San Francisco (SFMTA) comunicó el viernes que alrededor del 70% de sus vehículos no han sido actualizados a la tecnología 3G, por lo que el sistema queda incapacitado para recopilar la información de los mismos. De esta forma, los usuarios que consultaban a través de sus móviles los horarios y enlaces, han visto como el servicio ha dejado de ser de utilidad.

La operadora AT&T ya advirtió en el año 2012 que cerraría su red 2G en 2017, pero al parecer, nadie se había percatado de que pudiera llegar a tener esta repercusión. Este tipo de cierre de redes anticuadas no es tampoco nuevo, pues supone unos costes extras el hecho de tener que mantenerlas funcionando. Los operadores de comunicaciones suelen eliminarlas para poder reutilizar dichas frecuencias con otros sistemas más modernos que pueden transportar mayor cantidad de tráfico en el mismo espectro.

La telco ha sido uno de los más rápidos en descartarla, dado que T-Mobile, que utiliza la misma tecnología 2G que AT&T, ha dicho que planea mantener su red disponible hasta el 2020. Algo similar planea Verizon, que mantendrá su sistema de generación anterior, CDMA, al menos hasta finales de la década. Sprint espera mantener CDMA hasta principios de 2020.

No es habitual que los usuarios tengan que confiar en estas viejas redes para hacer llamadas y obtener información. Pero los dispositivos de IoT, como los sensores, farolas y sistemas basados en vehículos, no han requerido de mayores índices de datos de las nuevas tecnologías, por lo que las empresas y las ciudades se han aferrado a seguir utilizando tecnologías ya consideradas vanguardistas.

Actualizar IoT a través de una nueva red es también más complicado que comprar un teléfono nuevo, dado que es necesario llevar a cabo auditorías, establecer prioridades y presupuestar los costes. El trabajo en sí, puede alargarse hasta un período de entre seis y nueve meses, contando con períodos de prueba en la nueva red, destaca el analista de IoT, Steve Hilton, de MachNation. El directivo destaca que es necesario ir paso a paso para evitar situaciones como la actual y planificar la repercusión que puede tener.

Sistemas como NextMuni que fueron diseñados en una era tecnológica diferente, por regla general, no contemplan el intercambio de información basándose en nuevos módulos celulares, destaca Peter Jarich de Current Analysis.

Es por ello que el SFMTA debe ahora afrontar la problemática en un tiempo récord además de tener que tratar de simultanear los servicios tradicionales de transporte con los que han proliferado en los últimos años, como es el caso de Uber y Lyft, para conseguir que más viajeros puedan compartir vehículos y se pueda descongestionar el tráfico de la ciudad. La agencia también planea probar el sistema de comunicaciones inalámbrico DSRC (Dedicated Short Range Communication) para lograr coordinar en mejor medida los semáforos con los vehículos de tránsito y de emergencias.

Dentro de lo que se considera la bahía de San Francisco, la ciudad pretende establecer un sistema electrónico de cobro de peaje que podría ajustarse en función de los niveles de tráfico de cada día, integrando además los transbordadores eléctricos autónomos para mejorar el transporte alrededor de la isla.

Stephen Lawson