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Las TICs como aliado en solucionar el problema de escasez de agua en México

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La tecnología ha cambiado nuestro modo de vida en muchos aspectos, siendo clave en la mejora del modo en que trabajamos, vivimos e, incluso, en el modo en que conservamos recursos vitales. Uno de estos ejemplos ha sido el esfuerzo por cubrir la problemática sobre el abastecimiento el agua potable, creando soluciones que ayuden a gestionarla.

Según la UNESCO, para 2035, el 40% de la población vivirá en zonas expuestas a estrés hídrico, es decir, fuerte escasez de agua. Además, el consumo diario de agua en México está muy por encima del promedio mundial, siendo de unos 380 litros por persona al día, cuando a nivel mundial, cada individuo debería  consumir entre 50 a 100 litros por día.

Sumado a esto, se calcula que la población de México aumente unos 20 millones para 2030, con lo que también se aumentara la presión sobre el recurso hídrico. La presión actual está en un 19% (845MM de M3 sobre los 450MM de m3 totales) muy cerca del estrés hídrico que se fija en 25%. Con la infraestructura existente se gestiona un 50% de las aguas residuales generadas. Para el año 2030 se requerirá infraestructura para dar tratamiento a 7.1 miles de millones de metros cúbicos al año (225 m3/s) de aguas residuales colectadas, lo que significa cubrir una brecha de 3.07 miles de millones de metros cúbicos en 18 años.

Es por ello que se necesitan de soluciones que ayuden a abastecer este recurso vital para el sector  urbano, agrícola e industrial. Gleen Molano, Director Regional de Open, nos cuenta en una entrevista cómo es que las TICs están contribuyendo en que los operadores para México y Latinoamérica puedan ofrecer un mejor y más inteligente uso del agua para evitar la escasez del futuro.

Gleen Molano, Director Regional de Open.

“El abastecimiento para la población debe estar asegurado. La situación para México en particular es inquietante, especialmente en la zona norte del país donde el abastecimiento no es suficiente, en contraste con Chiapas, donde el recurso aún es bueno, hay un desequilibrio. Se está promoviendo que se busquen mecanismos alternos para resolver esta problemática”, aseguró Molano.

Y es que, según el ejecutivo, la transformación digital debe de ser aprovechada para asuntos más allá que la comodidad en el trabajo o en la vida, ayudando, como en esta ocasión, a reducir, reutilizar, reciclar y recuperar el agua.

La propuesta se divide reutilizar el agua y hacer un uso más inteligente. La primer alternativa consiste en adecuar las redes de alcantarillado para poder separar aguas grises (aquellas que provienen del uso doméstico y pueden ser reutilizadas, aunque no potable), de aguas negras (aquellas que requieren de un tratamiento para reusarse). Aquí es donde se da un cambio tecnológico a nivel de infraestructura, con mejores sistemas que duren más tiempo y ofrezcan un servicio más inteligente.  El siguiente paso es un cambio a nivel transformación digital.

“Lo que debe ocurrir es que las organizaciones aprovechen toda la transformación digital para poder tener mejor información de lo que está sucediendo con sus redes de alcantarillado para poder garantizar el servicio”, comentó Gleen Molano.

En este sentido, de los principales retos de los operadores es lo que se conoce como “aguas no contabilizadas” que en términos más prácticos se refiere a las fugas. “Hay empresas prestadoras de servicio que están en una complicada situación que hace que sólo puedan entregar el 50% del agua que potabilizan. Esto es un enorme desperdicio de agua bebible”, aseveró Gleen Molano.

Este desperdicio se da, explicó, porque sus redes se encuentran deterioradas, o porque tienen conexiones clandestinas. Sin embargo, no tienen modo de visualizar estos incidentes, puesto que al ser redes subterráneas, suelen darse cuenta cuando ya hubo mucho daño de por medio. Es aquí donde la tecnología puede ejercer una aportación de valor.

Smart Water Network (SWAN) es la propuesta compuesta por varias organizaciones públicas y privadas a nivel mundial, donde Open es parte, con la que se intenta combatir esta problemática ofreciendo monitoreo a través de sensores y Big Data, teniendo una visión completa y oportuna del comportamiento y flujo del agua en sus redes.

Los sensores se colocan cada 10 a 50 metros, enviando información en tiempo real a tableros de control central, como flujo de agua, si está siendo enviada con la calidad requerida, así como detectar fugas y poder reaccionar con mayor precisión.

De igual manera, gracias al análisis inteligente se puedan detectar patrones de comportamientos para un mejor aprovechamiento, como horarios de menor o mayor consumo para hacer ajustes al suministro del servicio, ofreciendo un servicio más equilibrado. “Estas tecnologías lo que buscan es llevar mayor y mejor información a las empresas operadoras”, puntualizó.

“Si las redes trabajan durante la noche, por ejemplo, y no están siendo usadas, se produce un estrés por la presión, ocasionando que a veces la redes colapsen. Smart Water Networks puede ayudar a reconocer este tipo de patrones para mejorar el abastecimiento.” Y no sólo eso, Molano aseguró que, además, las operadoras obtendrán una reducción en el costo de las redes que podría reflejarse a su vez en disminución de precios para los usuarios al poder ofrecer tarifas dinámicas.

Estas opciones ayudan a lograr una gestión óptima del recurso hídrico y para generar nuevos ingresos para los organismos operadores. Ya existe una ciudad en México que está trabajando en un proyecto de SWAN, se trata de León, en Guanajuato, donde se espera que en un par de años ya esté funcionando el proyecto.

 

-Karina Rodríguez, Computerworld México.

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