México necesita que más mujeres se desarrollen en STEM

Frente a la creciente digitalización, y el uso de la inteligencia artificial y el aprendizaje automatizado (machine learning), las mujeres podrán ser las más afectadas debido a que su participación y desarrollo en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) continúa siendo reducida.

De acuerdo con el informe ‘Gender, technology, and the future of work’, realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), las mujeres, en promedio, realizan tareas más rutinarias, manuales y menos abstractas en las mismas ocupaciones que los hombres, lo que las coloca en mayor riesgo de perder su trabajo debido a la automatización.

El 10% de la fuerza laboral compuesta por hombres y mujeres, unos 54 millones de personas en 30 países (28 países miembros de la OCDE, más Chipre y Singapur) tienen un 70% de probabilidad de ser desplazados por la tecnología en las próximas dos décadas. De esta fuerza laboral “vulnerable”, se calcula que 26 millones son mujeres.

Asimismo, se estima que alrededor de 180 millones de empleos realizados por mujeres corren un alto riesgo de desaparecer a nivel mundial; las trabajadoras tienen un mayor riesgo de ser afectadas por esta ola de automatización en comparación con los trabajadores, 11% contra un 9%, respectivamente

Para afrontar este reto, se requieren, entre otras acciones, implementar políticas para dotar a las mujeres con las habilidades para adaptarse al nuevo entorno laboral, reducir la brecha digital de género y facilitar su transición a trabajos más calificados.

En México, de acuerdo con cifras del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), se tienen registrados 27,000 científicos, de los cuales solo 35% son mujeres y, según el INEGI, de cada 10 ingenieros, dos son mujeres.

Sin duda alguna son números poco alentadores para estar en el año 2019, por lo que impulsar que más mujeres, sobre todo desde edades tempranas, se desarrollen en STEM es de vital importancia. Para hacerlo posible, es necesario:

 

1. Impulsar y dar a conocer modelos femeninos consolidados en carreras STEM

Desde edades tempranas se tiende a admirar a personas que se destacan en la música, deportes, cine, entre otros, por lo que conocer mujeres profesionales que han sido destacadas en estas disciplinas ayudará a que más niñas se interesen y vean que es posible ser parte de este mundo.

“El desconocimiento general de referentes femeninos en estos campos y el estigma social han hecho que las mujeres se decanten por otras profesiones. Para evitar ese calado de los estereotipos, tan presentes en medios de comunicación, películas, etc., el papel de la educación es fundamental desde la infancia. Por otro lado, hoy en día, las posibilidades que abren las nuevas tecnologías para aprender en estas áreas son muy amplias. Por ejemplo, cualquier mujer puede reorientar su futuro profesional formándose en programación gracias a las plataformas de e-learning. O quizá en analítica de datos, en Inteligencia Artificial, en desarrollo de apps”, afirmó Shelley Osborne, Head of L&D en Udemy.

2. Derribar el prejuicio de que la tecnología y la ciencia son cosas de hombres

Padres de familia, educadores y la sociedad en general deben fomentar la participación igualitaria en estas disciplinas, los hechos demuestran que mujeres y hombres tienen las mismas capacidades cognitivas y actitudinales para desenvolverse en éstas.

 

3. El disfrute antes que la obligación

Hay que dejar que las niñas descubran por sí mismas si les gusta o no las disciplinas asociadas a las STEM, y, sobre todo, fomentar su aprendizaje mediante el juego y la libre experimentación antes que imponerlo como un deber o un “trámite” para continuar con su aprendizaje.

 

4. No transmitir limitaciones a las niñas

Si sus educadores primarios no tuvieron éxito o no encontraron el gusto por las matemáticas, ciencias o cuestiones tecnológicas, deben procurar no predisponerlas o “contagiarlas” como consecuencia de sus propios fracasos o ideas sobre la supuesta dificultad para aprenderlas.

5. Erradicar la idea de que las STEM no impulsan la creatividad. Desde pequeñas se les inculca que este tipo de carreras son “cuadradas” y cero creativas, lo cual es completamente erróneo. La tecnología avanza a pasos agigantados y ahora más que nunca se necesita de mayor creatividad conforme crece la complejidad de ciertos problemas.

Si bien falta mucho camino por recorrer para que veamos más mujeres en el mundo científico y tecnológico, aún estamos a tiempo para cambiar nuestra mentalidad y lograr que en el futuro las mujeres sean la mayoría que lideren los cambios que necesitan nuestras sociedades.