Nube para la innovación: Más allá de la simple infraestructura

Imagina el concepto de un auto conectado. Entras en tu automóvil por la mañana para ir a trabajar; a medida que te acercas a ciertas direcciones, el panel te recuerda algunas tareas como cargar gasolina, buscar la ropa en la tintorería o ir al supermercado. Dentro del auto, hay varios dispositivos conectados que están en todo momento capturando datos y analizando el funcionamiento de los sistemas mecánico y eléctrico, generando advertencias para los requisitos de mantenimiento de rutina.

Hoy en día, los coches son centros de datos móviles, con sensores y computadoras que capturan información en tiempo real sobre el vehículo. Esos datos son transmitidos (también en tiempo real) hacia la nube. Utilizando nuevas capacidades de inteligencia artificial, con plataformas inteligentes que son entrenadas para analizar la información de las diferentes partes del auto y reconocer cuando algo está fuera de los estándares.

De esta forma, el mantenimiento preventivo y remoto ahorra tiempo y dinero, mientras la conexión del sistema del auto con las preferencias personales y la rutina del conductor brindan una experiencia personalizada. Esta es la nube de hoy.

Probablemente muchos aún piensan en la nube como una forma de obtener servicios tecnológicos económicos, escalables y flexibles, pero en realidad, existen ventajas mucho más grandes.

 

Evolucionando la relación de la nube con los negocios

Las plataformas en la nube han evolucionado en los últimos años y el 2017 fue un punto de inflexión en este aspecto. Las empresas han estado adoptando plataformas en nube rápidamente para crear nuevas formas de impulsar sus resultados financieros a partir de su información.

Cerca del 80% de los datos del mundo están indescifrables y encerrados dentro de las paredes de las compañías, así que la verdadera ventaja competitiva la tendrán los negocios que sepan explorar innovaciones habilitadas por el conjunto ideal de nubes – ya sea pública, privada o ambas – para modernizar y ampliar sus propias capacidades.

Los grandes impulsores de este cambio son los negocios que quieren sacar jugo de los beneficios que brinda la inteligencia artificial a través de la nube. Por otro lado, también estamos presenciando una creciente demanda de instituciones que buscan evolucionar sus negocios implementando tecnologías disruptivas como blockchain para el manejo de transacciones.

Un ejemplo de esto, aterrizado en México, es la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), quienes están desarrollando un prototipo de blockchain para ayudar a asegurar la autenticidad de las pólizas de seguros. Al implementar esta solución, se cuenta con una única fuente de información inalterable y auditable que favorece a asociados, usuarios del seguro y autoridades. Para tener certeza de que las pólizas vehiculares son auténticas y que se encuentran vigentes, las transacciones están basadas en tecnología open source, lo que otorga más seguridad y confianza.

En muy breve también será posible apalancar los beneficios de otra tecnología disruptiva en la nube: el cómputo cuántico. En lo personal, creo que el futuro pasa por el cómputo cuántico, ya que podrá solventar algunos problemas que hoy en día son imposibles de resolver y estar en la nube significa ampliar el acceso de este servicio a investigadores y desarrolladores.

Los negocios necesitan comenzar a mirar la nube como algo más que un nuevo lugar para ejecutar aplicaciones de forma más económica. La nube está en el corazón de la reinvención digital de las empresas, de la industria y la sociedad y es un hecho que en esta era de la data es imprescindible orquestar nubes múltiples para tener la mezcla ideal de innovación.

 

 

Por: María Rosa Casillas,

Directora de Cloud,

IBM México.