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Reconocimiento del iris, el gran reto de la biometría

Las contraseñas están condenadas a desaparecer, al menos así lo han expresado diferentes expertos. Incluso nos atreveríamos a decir, más que condenadas, obligadas a desaparecer, la innovación tecnológica y el crecimiento en ataques sofisticados lo precisan.

Desde hace meses, el aumento de las amenazas, y la sofisticación de su naturaleza obligan en pensar en técnicas avanzadas de protección, del mismo modo en que los usuarios cada vez exigen más este tipo de tecnologías como modo de preservar su seguridad lo máximo posible.

El escenario no puede ser más complejo: uso masivo de aplicaciones personales y profesionales para trabajar o bien para realizar gestiones, diversificación de la utilización de dispositivos móviles para manejar dichas aplicaciones, un estilo de vida más móvil… Y dos consecuencias contrapuestas: uso de contraseñas cada vez más complejas y difíciles de recordar, o bien otras que cualquier ciberdelicuente podría -si se lo propone- descifrar en cuestión de segundos.

Es oír hablar de la Dark Web y más de uno sufre escalofríos semejantes a los que provoca una ráfaga de viento frío; el terreno que mejor dominan y más conocen los amigos de lo ajeno. Un universo donde los datos pueden costar millones de euros o de dólares.

¿Ejemplos? No hace falta irse muy lejos. Recientemente, Yahoo admitió el robo de datos de 500 millones de cuentas en lo que fue uno de los mayores hackeos de la historia. El problema está como el anuncio del conejito de las pilas Duracell: y dura, y dura, y dura.

Con este respecto, el reconocimiento biométrico ha sido la alternativa, siendo el de huella dactilar el más común, sin embargo, quien ha sido reconocido por ser el más seguro ha sido el reconocimiento del iris, siendo éste aún un reto para las compañías de seguridad y otros fabricantes que planeen incorporarlo en sus productos.

La biometría basada en iris se presenta como una alternativa reforzada de protección, sin embargo, expertos lo consideran como un factor extra de autenticación, no como único método.

 

IDG.es