Reconocimiento facial, la tecnología que lo sabe todo

Una de las predicciones en materia de ciberseguridad para 2019 es que se comiencen a vulnerar factores de autenticación como las huellas dactilares, el reconocimiento del iris y el reconocimiento facial. La utilización de esta tecnología ya es generalizado en países de todo el mundo. Mientras que en 2017 el mercado de la tecnología de reconocimiento facial alcanzó los 1.400 millones de dólares, se espera que este año la cifra ascienda a 1.900 millones, según Statista. Y se prevé un crecimiento gradual hasta llegar a los 3.100 millones en 2022.

“La tecnología de reconocimiento facial no es ni buena ni mala, es una herramienta. La cuestión está en el uso que hagamos de ella. El problema llega cuando la información que tenemos en el teléfono, se lleva a un servidor central y se combina con muchos otros datos y rastros que vamos dejando en la web. Con esa información combinada se puede saber casi todo sobre una persona”, comenta Francisco Cayuela, responsable de Allot para Latinoamérica.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el reconocimiento facial funciona identificando a una persona a través de nodos o puntos claves que representan cada parte del rostro, incluyendo los ojos, la nariz, la boca, los ojos y las facciones. Esos puntos se convierten en datos que son almacenados en los servidores de los fabricantes o, localmente, en los dispositivos móviles de los usuarios.

“Hay un montón de información que se puede sacar a partir del rostro: Si una cámara te graba saliendo de una iglesia católica, se presupone que tendrás una creencia religiosa relacionada con esa iglesia, y si sales de un partido de fútbol, ya sabemos de qué equipo puedes ser, cómo vas vestido, si vas o no maquillada, si tienes algún tipo de enfermedad visible en la cara”, confirma Francisco.

Aunque los ciberdelincuentes pueden usar fotografías o programas de computador para engañar un sistema, los expertos señalan que es posible acudir a técnicas mucho más avanzadas. “Debido a la evolución diaria de los sistemas seguridad, como el reconocimiento facial, los hackers se ven obligados a utilizar programas que replican con precisión los rasgos de cualquier persona incluso su forma de hablar, por eso mismo la seguridad integrada en la red es cada vez mayor”, asegura Francisco.

La información de los rostros de los usuarios se almacena dentro de un repositorio del dispositivo que está supuestamente protegido y no es visible para los usuarios. No obstante usando impresiones en 3D a través de una fotografía pueden hacer una ‘máscara’ de la cara y de esta forma violar el sistema de autenticación facial. Los expertos coinciden en que aunque el reconocimiento facial ha tenido un boom en los últimos años, aún no hay un nivel de ataque dirigido.