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Cuándo preferir la nube de Google y cuándo la de Amazon

Google o AmazonEn general, las nubes de Google (Google Compute Engine o GCE) y de Amazon (Amazon Web Services o AWS) son servicios similares: Ambas ofrecen computación y almacenamiento bajo demanda, lo que significa que los clientes pueden crecer o decrecer sus necesidades en infraestructura sin tener que invertir capital en hardware.

AWS ofrece servicios IaaS basados en la nube por mucho más tiempo que Google, por lo que la empresa tiene una ventaja en la docena de servicios que ofrece en la nube y en la confiabilidad de los mismos, señala el cofundador y vicepresidente de productos de Cloudyn, Vitally Tavor.

Por su parte, GCE tiene sólo un puñado de servicios, pero las ofertas que ha puesto en el mercado son, por lo general, de mayor rendimiento, dándoles a los consumidores más explosión teórica por cada dólar.

Entonces, ¿es momento de mover sus cargas de trabajo de AWS a GCE? Tavor anota que para algunas aplicaciones, la respuesta es un “sí”.

En general, para aplicaciones de corta duración que requieren una máquina de alto rendimiento, la nube de Google parece ser la mejor, señala Tavor. Para aplicaciones complicadas que están alojadas en la nube por un periodo largo de tiempo y que usan una variedad de diferentes tipos de servicios basados en la nube –desde bases de datos warehouse, balanceadores de carga, sistemas de nombre de dominio y redes de entrega de contenido– AWS es todavía la mejor elección, agrega.

Cuándo sí y cuándo no

Una manera fácil de determinar si es un candidato para migrar todas sus cargas de trabajo de AWS a GCE es mirar qué servicios de AWS son los que está utilizando, y ver si están disponibles en la nube de Google.

Cabe señalar que Google ofrece una infraestructura de cómputo, almacenamiento, bases de datos y análisis de datos (llamada BigQuery). Los equivalentes de AWS de estos servicios son Simple Storage Service (S3), Elastic Compute Cloud (EC2) y Elastic MapReduce (EMR).

De los usuarios de Cloudyn, casi la mitad sólo utiliza los servicios de computación y almacenamiento básicos en la nube de AWS, los cuales Google tambien ofrece. Así que, en teoría, podrían mover sus cargas de trabajo a la nube de Google, señala Sharon Wagner, cofundadora y CEO de Cloudyn. La otra mitad de los clientes de Cloudyn usan las características avanzadas de la nube de AWS, las cuales Google aún no ha implementado, y por lo tanto no son candidatos ideales para hacer la mudanza de nube, añade.

Cuestión de precios

Una gran diferencia entre AWS y GCE es el esquema de precios. Al respecto, AWS ofrece tres opciones a los clientes: 1) El valor se establece por demanda o a la carta, es decir, los precios pueden subir o bajar según lo que el cliente quiera y sin compromiso a largo plazo; 2) Las instancias puntuales que se adquieren mediante subastas o remates son mucho más baratas, pero son mejores para aplicaciones tolerantes a fallas porque los servicios pueden ser interrumpidos inesperadamente en cualquier momento; 3) Las instancias reservadas son las menos costosas, pero requieren un contrato de uno o tres años.

Por lo que respecta a GCE, éste tiene una facturación por minuto, comparada con la facturación por hora de AWS. Por lo tanto, si los clientes quieren ejecutar trabajos de cómputo de corta duración, GCE sería una mejor opción. Además, si un cliente busca ejecutar algo en la nube por mucho más tiempo, entonces los precios de AWS serán más favorables.

A modo de comparación, la instancia de m3 estándar de AWS cuesta 0.113 dólares la hora, mientras la instancia estándar de Google cuesta 0.104 dólares, ambos vienen con 3.75GB de memoria.

“Para muchas aplicaciones, GCE es muy buena”, señala Tavor, aunque agrega que todavía hay algunos problemas donde se debe trabajar. Por ejemplo, Tavor ha programado mantenimiento un par de veces por año, pero los servicios no han estado disponibles.

Es más fácil decirlo que hacerlo

Hasta ahora, GCE sólo apoya a Linux OS y no a Windows. Sin embargo, es una plataforma de nube de alto rendimiento y distribuida globalmente, por lo que sin duda vale la pena considerarla como una opción, añade Tavor.

Si un consumidor está en condiciones de utilizar GCE, Tavor afirma que por lo general es una buena idea repartir cargas de trabajo a través de diferentes proveedores de nube. Incluso con los Acuerdos de Nivel de Servicio (SLA, por sus siglas en inglés), los cuales garantizan un cierto nivel de tiempo de actividad, estos servicios IaaS en la nube todavía pueden bajar.

AWS recomienda a los clientes dividir la carga de trabajo a través de varias zonas de disponibilidad dentro de la nube; para los clientes que buscan extra protección, pueden dividir y esparcir las cargas de trabajo a través de las diferentes regiones de la nube de AWS. Más protección significaría esparcir las cargas de trabajo a través de múltiples proveedores.

GCE ha avanzado hasta un punto donde el hecho de considerar usar la aplicación como un servicio de copias de seguridad o un servicio primario, se ha convertido en destino, indica Wagner.

Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo, pues las aplicaciones ideales que se deberían mover son las ligeras, lo que significa que no tienen muchos datos (menos de un par de terabytes). Moverlas de un proveedor a otro puede ser tan fácil como ejecutar su aplicación en GCE en comparación con AWS.

No obstante, si los servicios han sido diseñados para ser ejecutados específicamente en la nube de AWS, o sacarle provecho a algunas características que sólo la nube de AWS ofrece –como su servidor DNS, CDN, Redshift o su base de datos DyanmoDB–, entonces sería mejor que se queden en la nube de AWS, anota Tavor.

En el pasado, la plataforma de Cloudyn sólo apoyaba y le daba seguimiento a AWS, pero ya extendió el apoyo a las instancias de GCE. De esta forma, y como parte del paquete SaaS-delivered de Cloudyn, analizará el uso de IaaS de los clientes y los alertará en caso de que haya mejores configuraciones de almacenamiento virtual o máquinas virtuales que puedan ser usadas.

Estas nuevas características permiten a los consumidores comparar los precios de ejecución de las aplicaciones en AWS versus las de GCE.

Otros jugadores

Sin embargo, Google y AWS no son los únicos jugadores. Microsoft y Rackspace tiene ofertas de IaaS convincentes, señala Tavor.

Rackspace sobresale y se distingue en las cargas de trabajo OpenStack, mientras Microsoft en aplicaciones de Windows. También IBM “se está poniendo interesante”, según Tavor, pues ha anunciado tener planes para dejar una huella significativa en el negocio de la nube este 2014.

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Brandon Butler, Network World