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驴La automatizaci贸n nos roba la identidad?

Es cierto que la automatizaci贸n nos ayuda de muchas maneras, pero, 驴no nos est谩 robando tambi茅n nuestro sentido de ser?. Algunos expertos debaten sobre esta cuesti贸n en un foro del 聽Instituto Tecnol贸gico de Massachusetts (MIT).

La automatizaci贸n como tendencia mundial, generalmente en t茅rminos de capacidad tecnol贸gica y sus consecuencias econ贸micas. Los sistemas de navegaci贸n te dicen c贸mo conducir y Siri te ofrece respuestas r谩pidas, pero la habilidad de la tecnolog铆a para reemplazar a las personas en sus puestos de trabajo implica que tiene que haber ciertas compensaciones cuando las innovaciones se afianzan.

Muy pocas veces se suele dar un paso atr谩s y considerar las implicaciones de la automatizaci贸n en nuestras propias mentes e identidades: 驴qu茅 significa seguir nuestro camino en un mundo guiado por computadoras, d贸nde los tel茅fonos nos dan respuestas y d贸nde estamos fuertemente vinculados la tecnolog铆a de red?.

Un grupo de acad茅micos de alto perfil y otros autores se enfrentaron a esta cuesti贸n en un foro del MIT, se presentaron muchas perspectivas divergentes sobre las implicaciones de la tecnolog铆a en nosotros mismos. 鈥淟o que nos hace feliz se est谩 enfrentando a duros desaf铆os鈥 y hay que superarlos鈥, explic贸 Nicholas Carr, el nominado al premio Pulitzer, autor de The Shallows y otras obras que arrojan una esc茅ptica luz sobre los efectos de la tecnolog铆a. “Limitar las capacidades humanas demasiado r谩pido y demasiada automatizaci贸n ‘nos traer谩 problemas'”, a帽adi贸 en una de las charlas centrales del foro del MIT.

En el centro de las discuci贸n, Carr sugiri贸 que estamos creando un c铆rculo vicioso entre las ventajas de la automatizaci贸n y la atenuaci贸n de las capacidades humanas: la 鈥渄escapacitaci贸n鈥 de las personas est谩 llev谩ndonos a la 鈥渄ependencia鈥 de la tecnolog铆a de la informaci贸n, una condici贸n en la que es dif铆cil que la gente recupere las capacidades que una vez tuvo.

Por su parte, Luciano Floridi, profesor en el Oxford University Internet Institute, ofreci贸 una perspectiva m谩s optimista sobre la relaci贸n entre humanos y m谩quinas. 鈥淟a p茅rdida de capacidades ha existido siempre. Yo no sabr铆a ni c贸mo empezar a hacer unas herraduras para un caballo鈥 Las habilidades vienen y van鈥. En su lugar, Floridi sugiri贸 que podr铆a darse una gran divisi贸n entre los que usan la tecnolog铆a para desarrollar nuevas habilidades y los que no. 鈥淧ienso que esta polarizaci贸n se va a quedar con nosotros鈥.

El evento 鈥淎lgorithms, Identity, and Society: The Politics of Information鈥, llen贸 el aforo del MIT鈥檚 Bartos Theater y fue patrocinado por el programa de Science, Technology, and Society (STS) del MIT. Como se帽al贸 David Kaiser, presidente de STS, el evento se llev贸 a cabo, en parte, para conmemorar el 40 aniversario del programa STS.

Tres visiones m谩s

Algunas de las aportaciones mencionadas por Carr y Floridi le siguieron los comentarios de un tr铆o de profesores del MIT que han escrito extensamente sobre la relaci贸n entre las personas y la tecnolog铆a. Sherry Turkle, profesora de Estudios Sociales y Ciencia y Tecnolog铆a del MIT en el Abby Rockefeller Mauz茅, advirti贸 sobre lo que ella llama 鈥渓a sustituci贸n l贸gica鈥 en la interacci贸n entre humanos y m谩quinas, en la que las m谩quinas, especialmente los robots, lleguen a ser aceptadas como sustituci贸n de un contacto cara a cara. Turkle puso como ejemplo los robots que se usan para ayudar a las personas mayores. Como ella explic贸, en estos casos, el concepto de que los robots 鈥渟on mejor que nada鈥, podr铆a transformarse r谩pidamente en la idea de que realmente 鈥渟on mejor que cualquier otra cosa鈥. Sin embargo, como advirti贸 Turkle, “hablar con nuestros mayores era el contrato entre generaciones鈥 e ignorar esto significa que estaremos utilizando la tecnolog铆a como sustituto de nuestras obligaciones 茅ticas y sociales con la sociedad.

Por su parte David Mindell y David Dibner, profesor de Historia de la Ingenier铆a y la Fabricaci贸n en el STS y profesor de Aeron谩utica y Astron谩utica respectivamente, sugirieron que estos avances en tecnolog铆a a menudo suponen un desaf铆o en nuestra propia definici贸n como personas. Podemos definirnos a nosotros mismos en t茅rminos aparentemente singulares para llegar a la conclusi贸n de que los ordenadores tambi茅n pueden llegar a desarrollar esas capacidades.聽 Para los ingenieros, la clave ser铆a desarrollar dise帽os que fueran 鈥渞espetuosos y centrados en los humanos鈥 en lugar de en dise帽os que reemplacen las capacidades humanas. 鈥淟o que Carr llama un desaf铆o 茅tico, yo lo llamar铆a un desaf铆o de dise帽o鈥, asegur贸 Mindell.

Por su parte, Jennifer Light, profesora del Departmento de Estudios Urbanos y Planificaci贸n (DUSP) del STS, sugiri贸 que el poder de la computaci贸n podr铆a llevar a una visi贸n restringida de las necesidades humanas y la complejidad social. Light tom贸 como ejemplo la vida urbana: por definici贸n es dif铆cil medir aspectos tan subjetivos como la calidad de vida o actividades no registradas de la econom铆a sumergida de las ciudades. El deseo de dise帽ar smart cities, a帽adi贸 Light, se limita a aquello que se puede medir y por lo tanto, es probable que sea incompleto. 鈥淟a cuantificaci贸n puede ofrecer una sola manera de ver el mundo鈥, dijo Light.

驴Optimismo, pesimismo o ambos?

Aunque Carr y Floridi no se enfrentaron directamente, si se dio a entender que tienen diferentes sensaciones sobre las consecuencias que puede tener la tecnolog铆a. Carr asegur贸 bromeando que 茅l es pesimista respecto a la tecnolog铆a unos cuatro d铆as a la semana, a lo que Floridi contest贸 que 茅l se siente optimista en la misma proporci贸n. Para Floridi, los mayores problemas a los que nos enfrentamos no son tecnol贸gicos sino existencialistas. Mientras que en las 煤ltimas d茅cadas el desaf铆o para las personas fue reconstruir la sociedad tras la Segunda Guerra Mundial, hoy nuestro sentido del prop贸sito ha fallado: 鈥溌縞u谩l es el proyecto humano que estamos persiguiendo actualmente? No est谩 claro鈥.

Por su parte, Carr anticip贸 que la falta de prop贸sito llegar谩 dentro de unas d茅cadas, a medida que m谩s y m谩s personas sientan que sus ocupaciones y pasatiempos resultan in煤tiles por la expansi贸n de la automatizaci贸n. Concluy贸 en el foro: 鈥溌縬u茅 va a pasar para que se absorban las capacidades, talentos y deseos de 7 000 millones de personas?鈥

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