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Nuevo sistema para poner todas las vacunas con un solo piquete

Un grupo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha creado una nueva tecnología gracias a la cual un niño podría recibir todas la vacunas que necesita con un único piquete. Algo que sería de gran utilidad para muchos pacientes infantiles en todo el mundo, especialmente en países en vías de desarrollo.

Durante los primeros años de vida, es necesario vacunar a los niños contra muchas enfermedades (meningitis, sarampión, las paperas, la rubeola, etc.) que además, en ocasiones, requieren de dosis múltiples, para las que las tienen que transcurrir poco tiempo entre un pinchazo y otro.

Los científicos del MIT han desarrollado un nuevo tipo de micropartículas, algo así como pequeños contenedores o cápsulas microscópicas selladas donde se guardan las diferentes vacunas. Éstas pueden ser programadas para que se rompan y liberen su contenido progresivamente en días específicos.

En las pruebas de laboratorio llevadas a cabo con ratones se ha comprobado que, tras la inyección, las sustancias se liberan a los 9, 20 y 41 días.

En el MIT aseguran estar muy emocionados con este trabajo y, en palabras de Robert Langer, uno de los investigadores de esta nueva tecnología: “Por primera vez podemos crear una biblioteca de diminutas partículas de vacunación, cada una de ellas programada para liberarse en un momento preciso y predecible, para que las personas puedan potencialmente recibir una única inyección que ya incluiría revacunaciones múltiples”.

 

Patricia Figuero

Investigadores crean un chip inteligente que puede aprender

Investigadores de la Universidad de Tennessee ha creado un chip para que las computadoras inteligentes puedan aprender usando circuitos reprogramables para simular la forma en que funcionan las neuronas de un cerebro.

Los cerebros tienen 100,000 millones de neuronas que procesan y transmiten información, y pueden calcular en paralelo a través de trillones de conexiones, lo que recibe el nombre de sinapsis.

Cada vez es más difícil reducir los chips que alimentan los PC y los dispositivos móviles, por lo que los investigadores están tratando de aplicar la estructura del cerebro a la informática. El sueño de crear microprocesadores inteligentes inspirados en el funcionamiento del cerebro, es por ello que están en desarrollo chips exóticos basados ​​en la estructura del cerebro. Algunos investigadores están haciendo microcontroladores de este tipo de componentes que se encuentran en los ordenadores de hoy en día.

Es el caso de unos investigadores de la universidad de Tennessee (Knoxville), quienes han fabricado un chip para ordenadores inteligentes que puedan aprender. Estos chips están estructurados para descubrir patrones a través de probabilidades y asociación, ayudando con la toma de decisiones. Este grupo está usando circuitos reprogramables llamados FPGA (Field Programmable Gate Arrays) para simular la forma en que funcionan las neuronas y las sinapsis en un cerebro. Estos circuitos se caracterizan por realizar tareas específicas y pueden reprogramarse fácilmente para otras aplicaciones.

Existe mucha cooperación entre los investigadores que se centran en chips que imitan al cerebro. A parte de IBM, quien ha desarrollado uno de los más notables llamado TrueNorth, la investigación de la computación neuromórfica también está en curso en la Universidad de Manchester, la Universidad de Heidelberg en Alemania, la Universidad de Standford y la Universidad de Zhejiang en China.

Redacción

 

¿Por qué los robots deberían conseguir estados de conciencia humana?

Se habla mucho sobre los desastres que podrían causar un mundo lleno de robots y de Inteligencia Artificial, pero los investigadores se están intentando adelantar a este panorama. En particular, la importancia de generar una IA en la que se alcance conciencia humana es el gran reto de la ciencia, tal y como se está repitiendo una y otra vez en la Conferencia Internacional Conjunta sobre este tema que tiene lugar en Nueva York.

“Es crucial el diseño de sistemas inteligentes que cooperen perfectamente con las personas”, dijo Barbara Grosz, profesora de Harvard. “Es un imperativo, no una opción. La Inteligencia Artificial debería ser un complemento a la inteligencia humana, no un reemplazo”. Como tal, una habilidad para entender quién está interactuando con quién y quien es el que toma las decisiones. “La inteligencia humana está profundamente arraigada en la interacción social. Sin el avance en estados de conciencia humanos, en la IA perderemos la parte de la inteligencia”.

“Mientras que los humanos tienen sentimientos complejos como la compasión, hacen juicios de valor o entienden los beneficios sociales, la IA destaca en la detección de anomalías y en el análisis de población”, explicó Guruduth Banavar, vicepresidente de computación cognitiva de IBM.

Los humanos y las máquinas trabajando juntos tienen el potencial de mejorar las habilidades de los expertos en muchos sectores. Pero, para que esto ocurra, se necesita la autonomía y la habilidad para trabajar en entornos de grupo con un enfoque compartido.

También encontrar características importantes para obtener un lenguaje que permita expresar creencias e hipótesis junto con la capacidad de construir modelos del comportamiento de los demás y el interés por enseñar y aprender. “En general, este tipo de inteligencias artificiales deben relacionarse con las personas como si fuesen aprendices y no herramientas”, indicó Kenneth Forbus, profesor de la universidad de Northwestern.

Cabe destacar que se ha tratado en el evento ha sido la de los robots móviles, capaces de entregar, por ejemplo, paquetes en una oficina o de acompañar a los seres humanos de un lugar a otro. A veces, necesitan ayuda humana para la comprensión de una orden o incluso para presionar un botón del ascensor. Para ellos, la planificación centrada en el ser humano podría significar la elección de una ruta que no es solo la mejor en términos de disponibilidad de potenciales ayudantes humanos.

Finalmente es importante para este tipo de robots la “transparencia” o saber el estado interno del robot. Señales luminosas o la capacidad de articular lo que están haciendo podrían ayudar a las personas a una mejor comprensión.

Katherine Noyes

 

Disparar un átomo en silicio quizás sea el inicio de una computadora cuántica

Se necesitará un rayo generador de iones, investigadores de Sandia National Laboratories han demostrado que puede funcionar.

Si se toma un átomo de antimonio, se acompaña con un rayo de iones para dispararlo en sustrato de silicio, puede que se encuentre en el camino de construir una computadora cuántica que funcione. Esto es lo que aseguran unos investigadores de Sandia National Laboratories, anunciaron que están utilizando esta técnica con resultados que prometen.

En su experimento, descrito en la revista Applied Physics Letters, los investigadores utilizaron un rayo generador de iones para insertar el átomo de antimonio en un sustrato de silicio industrial estándar, un proceso que sólo lleva unos segundos. Este átomo, equipado con cinco electrones, llevaba uno más de lo que suelen llevar los átomos de silicio. Debido a que los electrones se emparejan, el electrón impar de antimonio queda libre.

Es precisamente que ese electrón libre donde radica todo el potencial. Los investigadores lo sometieron a la presión de un campo electromagnético y monitorearon sus giros o spin y están boca arriba o boca abajo. Los spins es lo que permite a los electrones servir como bits cuánticos o “qubits”, que son el componente principal de la computación cuántica. Mientras que las computadoras tradicionales representan números como 0 y 1, un qubit pueden ser simultáneamente un 0 y un 1, un estado conocido como superposición.

Ahora que han colocado de forma precisa un átomo en silicio, los investigadores creen que podrían insertar un segundo átomo a la distancia justa para que se comuniquen entre ellos. Lo que esencialmente es el principio de un circuito de computación cuántica.

Sandia planea iniciar la próxima hazaña a finales de año. “Nuestro método es prometedor porque lee el spin del electrón en lugar de su carga eléctrica, está información no queda tragada por un background estático sino que se mantiene coherente durante un tiempo relativamente largo”, explicó Meenakshi Singh, estudiante de postdoctorado e investigador principal.

El hecho de que la nueva técnica utilice silicio es otra ventaja, ya que las tecnologías de fabricación comerciales de silicio ya están desarrolladas y son más baratas que los materiales superconductores especializados.

Mientras que algunas partes del experimento se habían demostrado antes, esta es la primera vez que se han trabajado todas juntas en un único chip y con cada qubit colocado de forma precisa. Hasta ahora los investigadores sólo podían estimar dónde estaba cada qubit mediante una aproximación estadística.

Gracias en parte a esta mejor precisión, la nueva técnica podría permitir a los fabricantes hacer estructuras multiqubit  más complicadas que las que podrían producir otros métodos, según los investigadores.

Katherine Noyes

 

¿Realmente hay privacidad si usa Twitter en el smartphone?

Investigadores de las universidades de Oxford y Stanford han estudiado la privacidad de los metadatos de los móviles y del servicio de ubicación de Twitter.

Existe la noción de la privacidad online ha disminuido mucho en los últimos años, y dos asuntos recientes confirman lo que en la mente de algunos es ya un panorama sombrío. El primero, un estudio de la Universidad de Stanford, encontró que los metadatos que se almacenan en el smartphone además de información sobre llamadas y mensajes de texto, así como su tiempo y duración, pueden revelar gran cantidad de detalles personales. Para su investigación, los científicos construyeron una app de Android y la utilizaron para recuperar metadatos de llamadas y mensajes de texto, números, horarios y duración de las comunicaciones, a partir de registros de smartphones de más de 800 voluntarios. En total, los participantes proporcionaron registros de más de 250 000 llamadas y hasta 1.2 millones de textos.

Los investigadores usaron una combinación de procesos manuales y automatizados para entender exactamente qué información está siendo revelada. Y llegaron a la conclusión de que es posible inferir mucho más de lo que se podría pensar. Por ejemplo, una persona que llama muchas veces al cardiólogo, a la farmacia además de un dispositivos de monitoreo de arritmia cardiaca probablemente sufre una arritmia cardiaca. Basándose en las llamadas frecuentes a un vendedor local de armas que anuncia continuamente rifles semiautomáticos y a una línea de apoyo a los clientes de uno de los mayores fabricantes de estos rifles es lógico llegar a la conclusión que el que llama es propietario de dicha arma.

Los investigadores se propusieron rellenar los huecos de conocimiento del actual programa de metadatos de teléfonos de la Agencia Nacional de Seguridad. Actualmente, las leyes de Estados Unidos proporcionan mayor privacidad al contenido de las llamadas por lo que es más fácil para las agencias gubernamentales obtener metadatos, en parte porque los políticos asumen que no es  posible interferir en detalles específicos sensibles sobre las personas basándose sólo en ellos. Su estudio, publicado en las actas de la National Academy of Sciences, sugiere lo contrario. Las versiones preliminares del trabajo ya han tenido un importante papel en los debates de políticos federales, y han sido citados en documentos judiciales y en cartas a los legisladores tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

Twitter sabe dónde estamos

Por otra parte, investigadores del MIT y de la Universidad de Oxford han demostrado que con tan sólo unas cuantas localizaciones en un puñado de tuits, hasta un fisgón con un nivel tecnológico bajo, puede descubrir dónde vivimos y trabajamos. Aunque el servicio de localización de Twitter está desactivado por defecto, muchos usuarios eligen activarlo. Ahora, parece que con unos ocho tuits durante el transcurso de un día, podemos darle a un acosador todo lo que necesita para hacernos un seguimiento.

Los investigadores han utilizado tuis reales de usuarios de Twitter del área de Boston, que han dado su consentimiento para que sus datos sean utilizados y que han confirmado las direcciones de sus trabajos y sus casas, sus rutas y las localizaciones de varias destinos de ocio desde donde habían tuiteado. Los datos de horarios y localización asociados a los tuits fueron presentados a un grupo de 45 participantes en el estudio, a los que se les pidió que intentaran deducir si los tuits se habían originado en las casas de los usuarios, en su lugar de trabajo, en destinaciones de ocio o durante los trayectos. Resultado: lo dedujeron sin problemas. Mostraron una muestra basadas en mapas, los participantes identificaron correctamente en un 65% de los casos que los tuits habían sido escritos en casa  y hasta en un 70% los que se habían escrito en el trabajo. El documento se presentó como parte de un proyecto más general del MIT’S Internet Policy Research Iniciative.

“Mucha gente piensa que solo las técnicas de aprendizaje automático pueden descubrir patrones interesantes en los datos de localización, y están seguros de que nadie tiene los conocimientos técnicos para hacerlo”, explica Ilaria Liccardi, científica investigadora en el MIT’S Internet Policy Research Initiative.  “Lo que queríamos enseñar es que cuando envías datos de localización como una información secundaria es extremadamente sencillo  para personas con pocos conocimientos técnicos adivinar dónde vives o dónde trabajas”.

Twitter no ha rendido declaración ente los resultados de los investigadores, aunque ha dirigido a sus usuarios a la información online sobre su función opcional de localización.

Katherine Noyes