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¿Cómo cambia el mercado de las OTT por la llegada de Disney Plus?

Cuando hablamos de consumo de contenidos audiovisuales, es innegable el cada vez más importante papel que juegan las nuevas tecnologías. Hoy en día, de acuerdo con la ENDUTIH del INEGI, 78.1% de los internautas mexicanos obtienen alguna proporción de sus contenidos por medio de Internet.

Las plataformas Over-The-Top (OTT) de paga se han configurado en actores importantes del ecosistema los cuales compiten y representan una competencia para las plataformas tradicionales.

Si bien es posible encontrar una cantidad importante de plataformas OTT propiedad de diferentes grupos, Netflix ha logrado consolidarse durante los últimos años como un actor dominante en el segmento. En México, por ejemplo, esta empresa concentra el 80% de las suscripciones, de acuerdo con The Competitive Intelligence Unit. Sin embargo, este escenario pronto podría cambiar y acomodar a un nuevo y fuerte competidor.

Ese nuevo jugador es nada más y nada menos que Disney. La empresa, que recientemente ha destacado en medios por adquirir a Fox y a importantes franquicias del entretenimiento, anunció la semana pasada el lanzamiento de su propia plataforma OTT de paga, Disney+.

La llegada de este gigante al mercado OTT será un fenómeno atractivo de observar, por lo que será importante poner atención a las modificaciones en la dinámica competitiva de los servicios de video bajo demanda que traerá consigo su llegada.

Lo anterior cobra sentido al tomar en consideración que el precio con el que entrará Disney Plus al mercado americano será de $6.99 dólares al mes, precio que incluye la transmisión de video en 4K. Mientras que una suscripción al servicio 4K de Netflix alcanza $15.99 dólares mensuales en ese mercado.

Al mismo tiempo, la oferta de contenidos es muy agresiva. A pesar de que Netflix seguirá con una ventaja importante en cuanto a extensión de su biblioteca, los contenidos originales de Disney sugieren un gran atractivo para el consumidor.  Entre ellos, la inclusión de las 30 temporadas de Los Simpson, películas insignia de Pixar, Marvel, la saga de Star Wars, National Geographic y, por supuesto, los clásicos de Disney.

Tal ha sido la relevancia de la oferta presentada por Disney que, si bien estará disponible en Estados Unidos hasta el 12 de Noviembre de este año, ya causó revuelo en el mundo financiero.

El día de la revelación de la nueva plataforma, las acciones de Disney cerraron en un nivel 11.5% mayor al registrado a la apertura de la jornada y las de Netflix cayeron 4.5%.

Es necesario recordar que las características propias del negocio, fuertemente influenciado por licenciamiento de contenidos y compatibilidad de dispositivos, hacen difícil que la entrada de Disney signifique una repentina pérdida de suscripciones de Netflix, sin embargo, la nueva oferta traerá interesantes repercusiones en un segmento cada vez más relevante para los consumidores.

 

Por: Gonzalo Rojon, 

Director & Senior Partner, 

The Competitive Intelligence Unit. 

Qué tan rezagados estamos en tecnología fija para la Conectividad

Al tercer trimestre de 2017, la Banda Ancha Fija (BAF) registró una penetración de 50.9% entre los hogares mexicanos. Al comparar esta métrica con aquellas de nuestros dos principales socios comerciales, el escenario es significativamente contrastante (en Estados Unidos alcanza 84.5% y en Canadá 94.9% al finalizar 2016), atribuible a que las condiciones tecnológicas en que este servicio es provisto a los consumidores mexicanos distan aún de alcanzar los estándares de conectividad óptimos en términos de cobertura y calidad del servicio.

Las conexiones de BAF son un componente de suma importancia para la conectividad social, puesto que las características técnicas de las redes de acceso permiten a operadores ofrecer mayores velocidades y capacidades a sus suscriptores que las que ofrece la Banda Ancha Móvil (BAM). Derivado de ello, los usuarios de Internet priorizan el consumo de aplicaciones y plataformas intensivas en datos para su uso casi exclusivo mediante accesos fijos, tal que, a diferencia del servicio de BAM, no se restringe mediante topes el consumo de datos y se ofrecen conexiones más estables.

Hoy en día coexisten diferentes tecnologías en la provisión de estos servicios que tienen una implicación directa en las condiciones de calidad en el acceso a internet, especialmente en términos de velocidad.

En términos generales, los servicios de BAF en México son llevados al consumidor final mediante tres tipos de tecnologías: DSL (“Digital Subscriber Line”), Redes híbridas de Fibra Óptica/Cable Coaxial y Redes de Fibra Óptica directa al domicilio.

La tecnología DSL fue la primera en masificar las conexiones de Banda Ancha, pues permitió a compañías telefónicas tradicionales la transmisión de datos a velocidades mayores que Dial-Up sin la necesidad de tener que migrar sus redes existentes de última milla (tramo entre la central telefónica y el domicilio del suscriptor) de cables de cobre trenzado a nuevas tecnologías como Cable Coaxial o Fibra Óptica. Sin embargo, la tecnología DSL tiene dos inconvenientes: tiene un menor potencial que las redes de fibra o híbridas en términos de velocidad y la calidad del servicio se degrada de forma importante mientras más alejado se encuentre el suscriptor de la central telefónica. En México, DSL continúa siendo la tecnología de acceso más utilizada (45.3%), principalmente debido a que el operador que concentra 56.2% de los accesos a Banda Ancha en el país (América Móvil/Telmex-Telnor) aún provee el servicio a 79.7% de sus suscriptores bajo esta tecnología, y ostenta a su vez, prácticamente la totalidad (98.8%) de los accesos DSL.

Tecnologías de Acceso a Internet de Banda Ancha Fija en México

Fuente: The Competitive Intelligence Unit con información del Instituto Federal de Telecomunicaciones (2T17)

En lo respectivo al resto de sus principales competidores (aquellos con participación de mercado superior a 1%), estos ya han desplegado redes con los más altos estándares tecnológicos para dar soporte al tráfico de datos a mayores velocidades, mediante la incorporación principalmente de fibra óptica ya sea de forma total (fibra al domicilio) o combinada con cable coaxial (fibra al nodo o incluso al edificio).

La Fibra Óptica es la tecnología que actualmente, entre todas las disponibles comercialmente, permite la provisión de servicios de accesos a internet a mayores velocidades y distancias, circunstancia que posibilita la transmisión de múltiples servicios digitales mediante la misma conexión (convergencia tecnológica). De manera similar que la tecnología DSL, las conexiones mediante Cable Coaxial fueron desarrolladas para utilizar parte de la infraestructura existente de compañías cableras, sin embargo, a diferencia de la mayoría de las conexiones DSL, las redes de operadores cableros integran importantes tramos de Fibra Óptica.

Accesos de Banda Ancha Fija por Operador
(Proporción por Tecnología de Provisión, %)

Fuente: The Competitive Intelligence Unit con información del Instituto Federal de Telecomunicaciones (2T17)

Como resultado de la importante dependencia de las filiales de América Móvil (Telmex-Telnor) en la provisión de BAF mediante tecnología DSL, 44.6% del total de accesos del país reciben el servicio por medio del operador que de forma recurrente se ha ubicado en los últimos lugares en términos de velocidad del ranking de Proveedores de Servicio de Internet (ISP, por sus siglas en inglés) de Netflix, principal proveedor de contenidos de video bajo demanda por suscripción (SVOD) de paga en México y el mundo.¹

Por lo que, derivado de la aún limitada competencia en la provisión de accesos a BAF, las menores huellas comerciales de los operadores diferentes al preponderante (América Móvil) y la falta de actualización de redes fijas de última milla de este último, es que se constituye como un agente de rezago para la conectividad del país en su conjunto, limitando también su competitividad actual y futura en el mercado nacional y también a nivel internacional.

Por: Ernesto Piedras,

CEO & Director General,

The Competitive Intelligence Unit S.C.,  2017.

La cara de los dos Méxicos: la paradoja que crea la Conectividad

En la década del sesenta la sociedad mexicana fue referida como la de “Los Dos Méxicos”, en donde contrastaban uno moderno, industrializado y urbano, beneficiario de las grandes obras de infraestructura y materializado en la creciente clase media. El otro, eminentemente rural, marginado, carente sobre todo de esos beneficios de la modernidad. Desafortunadamente, a poco más de cinco décadas, es posible retomar esa caracterización basada en la conectividad. De manera que en la actualidad se identifican dos tipos de mexicanos: conectados y desconectados.

En efecto, la realidad es que aún un segmento significativo de la población mexicana de 6 años en adelante (41 millones de mexicanos en 2016), se encuentra en condición de desconexión, de acuerdo con cifras de la Asociación de Internet.mx.

El 47% de los mexicanos cuentan con capacidades limitadas (dispositivo de acceso y conectividad) para la apropiación oportuna de contenidos informativos, culturales, educativos, productivos o bien de relacionamiento social.

El elemento aspiracional y derecho consagrado en el artículo sexto de nuestra Carta Magna es lograr que todos los mexicanos entremos a la clasificación de ser ciudadanos digitales. Sin embargo, ese diferencial adicional luce como el más difícil de conectar, por razones de falta de cobertura, habilidades/educación digital y de poder adquisitivo, entre otras causales.

Realizar un ejercicio de prospectiva sobre el futuro de la conectividad en los próximos cinco, diez o quince años puede resultar muy sencillo en primera instancia. Tomando en cuenta que los esfuerzos y mecanismos de política pública enfocados en la conectividad universal, así como la regulación para la gestación de competencia efectiva en el mercado de banda ancha, harán que el acceso a internet aumente entre la población en términos absolutos.

Lo que implica que, no importando el plazo, es de esperarse que exista un escenario favorable en la conectividad, tal que los niveles de adopción continuarán aumentando a un ritmo constante en el tiempo. Sin duda este entorno de conectividad detonará mayor bienestar social, desarrollo y crecimiento económico en términos absolutos, de manera similar a los resultados generados por el fenómeno de la revolución industrial en su momento.

Sin embargo, esto no implica que necesariamente se trate de un desarrollo incluyente o similar en términos relativos.

Es decir, el acceso a internet por sí mismo no es la solución para reducir la brecha de conectividad que actualmente divide al país en “dos Méxicos” que difieren en el grado de alfabetización digital y en capacidad de acceso al cúmulo total de la oferta de servicios tecnológicos.

Actualmente nos encontramos en una fase de reconfiguración en que se conjuntan, por un lado, el rápido surgimiento de nuevas tecnologías y el crecimiento sostenido del mercado de las telecomunicaciones, y por el otro sustanciales reformas regulatorias. Esto es algo muy positivo, sin embargo, la pregunta permanece: ¿será que verdaderamente nos estamos apuntalando hacia la meta de la conectividad universal y equitativa para todos?

En términos relativos, se podría decir que en el mediano plazo (es decir que ya está en fase de gestación) encontraremos un escenario en el que por un lado habrá individuos hiperconectados que además de contar con una conexión permanente y ubicua a la red, indudablemente contarán el poder adquisitivo y los conocimientos necesarios para disfrutar a plenitud los beneficios que generan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Este segmento de la población se vería beneficiado día con día por el internet de las cosas, las ciudades inteligentes, el almacenamiento en la nube, la conectividad móvil avanzada y en general, se encontraría siempre conectado, siguiendo las últimas tendencias tecnológicas.

Tenencia de Smartphones de Gama Alta y Tabletas por NSE
(Proporción de la población, %)

Esta es una realidad que comienza a hacerse visible en las métricas de acceso a dispositivos y servicios de conectividad. Por ejemplo, a pesar de que la penetración de teléfonos inteligentes (Smartphone) entre líneas móviles asciende a una razón de 85.0% en la primera mitad de 2017, tal que en todos los segmentos de la población en términos de nivel socioeconómico (NSE) la mayoría cuenta con un dispositivo, aún se registra un elevado diferencial en el acceso a equipos de gama alta que cuentan con los elementos tecnológicos más avanzados y de aprovechamiento óptimo de la conectividad disponible.

Mientras que en NSE medio alto (C+) y altos (A/B) la adquisición de estos equipos alcanza a 4 de cada 10 poseedores, en la base de la pirámide (NSE bajos: D+/D/E) esta es una realidad para tan sólo 1 de cada 100 de los usuarios. Estos indicadores son similares en torno a la tenencia de tabletas, tal que la disparidad entre NSE A/B (66.3%) y D+/D/E (11.4%) es cuantiosa y equivalente a 54.9 puntos porcentuales (pp.). Una circunstancia análoga se podría comenzar a estar gestando en el acceso a otros dispositivos de conectividad (smartwatches, smart speakers, etc.) y servicios de conectividad de nueva generación (4G-LTE y próximas generaciones).

Estas diferencias son atribuibles en lo principal a una menor capacidad adquisitiva y una comprensión y habilitación limitada de los beneficios potenciales de la conectividad y los nuevos dispositivos tecnológicos.

La base de la pirámide social es un grupo que, a pesar de integrarse cada vez más a una sociedad digital, no cuenta con los recursos, hábitos, habilidades y/o la formación adecuada para hacerse beneficiario efectivo de la derrama de bienestar generada por las TIC. Es a partir de ello que es posible anticipar que los beneficios del México conectado no serán para todos.

Si bien los niveles de conectividad permearán a una gran mayoría de la población, podríamos hablar también de una paradoja de la conectividad que implica un México conectado disfuncional, es decir uno en el que, a pesar de contar con una conexión a internet, será ajeno a las tendencias tecnológicas más recientes.

A pesar de que tenemos al frente grandes oportunidades para disminuir la brecha existente entre los dos Méxicos, el dotar con acceso a la red a una mayor proporción de la población no es suficiente. Así se reportase una tasa de conectividad equivalente a 90% de los habitantes del país, lo más importante es que cada una de estas conexiones sea efectiva y verdaderamente derive en mayores niveles relativos de bienestar social. No se trata únicamente de cantidad, sino también de calidad y capacidad equitativa.

Es decir, que lo verdaderamente fundamental no es que exista una mayoría conectada, sino que cada acceso a internet venga acompañado de nuevas oportunidades para los ciudadanos, así como se materialice una realidad más equitativa en la que sea identificado un solo país. Un sólo México hiperconectado.

 

Por: Radamés Camargo,

Analysis Manager 

The Competitive Intelligence Unit.

 

 

La diferencia que hizo la tecnología entre los sismos de 1985 y 2017

A pesar de que el terremoto de la semana pasada no se puede comparar del todo, en cuanto a la magnitud de destrucción y muertes, con el ocurrido en el año 85, ambos son eventos que sacudieron fuertemente a la sociedad mexicana.

Un diferencial importante es el tecnológico. En el terremoto del 85 la única forma de comunicación con la que contábamos los ciudadanos de a pie era la telefonía fija la cual por la naturaleza de la misma no permitía estar comunicados todo el tiempo a todas horas. Prácticamente las personas salían de su casa u oficina y se encontraban incomunicados salvo por los teléfonos públicos.

Este año, exactamente 32 años después, la diferencia radicó en que contamos con 112.8 millones de líneas móviles (las cuales son personales), de las cuales el 95.8 millones son teléfonos inteligentes y 76 millones de ellos se encuentran conectados a internet móvil con acceso a mensajería instantánea, redes sociales, GPS, entre otras cosas.

Todo lo anterior permitió que la ayuda fluyera de manera más rápida, precisa y eficientemente a diferencia del 85. Hubo casos en los cuales por medio de la mensajería instantánea las personas que estaban atrapadas entre los escombros lograban contactar a sus familiares para ser rescatados o miles de casos en los cuales, por medio de Twitter, Facebook e incluso Instagram se coordinaba la entrega de víveres y la asistencia de voluntarios en los lugares donde más se necesitaba.

Adicionalmente, todos los operadores de telecomunicaciones habilitaron voz, mensajes cortos y datos de manera gratuita para que cualquier persona pudiera tener acceso a los medios antes descritos y evitar que el no contar con internet se volviera una desventaja para algunas personas en estas situaciones.

Claro que no todo ha sido perfecto y nos hemos encontrado con algunos problemas en el camino que hemos ido resolviendo conforme se van presentando, como la información falsa o desactualizada que está circulando también por esos mismos canales. Sin embargo, son muchos más los beneficios que las desventajas que las Telecomunicaciones pueden traer.

Las telecomunicaciones digitales, sumándose a los medios tradicionales como la radio y la TV, demostraron ser un elemento muy necesario para nuestra sociedad en este tipo de catástrofes.

Si bien aún debemos de seguir trabajando para levantarnos de esta crisis, estas nuevas tecnologías de las que hemos sido testigos no solo habilitan canales adicionales de comunicación, sino que abre la posibilidad tecnológica de brindar herramientas adicionales para el restablecimiento de la sociedad en eventos como este.

Es imperante que, a partir de esta lamentable y dolorosa experiencia, contemos con un plan de acción para fortalecer y reestablecer las redes de telecomunicaciones de manera inmediata, así como minimizar las posibilidades de ausencia de un servicio cuya utilidad trasciende los ámbitos laboral y recreativo, es capaz de salvar vidas, organizar redes de civiles dispuestos a llevar toda la ayuda posible, y, por supuesto, acercarnos a los seres queridos en medio de toda incertidumbre.

Por: Gonzalo Rojon,  

Director & Senior Partner,

The Competitive Intelligence Unit (CIU)

#FuerzaMéxico

Despliegue de Infraestructura de Fibra Óptica en México

Durante los últimos años, el consumo de telecomunicaciones ha aumentado de manera importante. En tan solo 3 años, los accesos a los servicios de telefonía móvil han aumentado en 5 millones, al igual que los de televisión restringida. Asimismo, los accesos a internet han aumentado en más de 43 millones, 40 millones a través de tecnologías móviles y 3 millones, mediante fijas. Todo ello, aunado a la baja de precios de los servicios, ha derivado en el crecimiento exponencial en el consumo de contenido a través de las telecomunicaciones. Por ejemplo, ha aumentado 88% las llamadas salientes a través de tecnologías móviles, incrementado 71.3% el uso de mensajes cortos y ha crecido en más de 350% el de datos móviles.

Se prevé que dicha trayectoria creciente en la intensidad de uso continúe durante los próximos años. De acuerdo con Cisco¹ , en el 2021 el consumo promedio de GB al mes en México será 168% superior a lo observado durante el 2016. Para ello, el mismo estudio prevé que las velocidades requeridas incrementarán 121% en las suscripciones fijas y 239% en las móviles.

Todo ello generará presiones importantes sobre las redes mexicanas. Por ello, los operadores se verán forzados a incrementar las redes de telecomunicaciones, tanto en su dimensión, como en su capacidad de transmisión de datos. Para ello, tendrán que migrar de manera más rápida sus redes basadas en cableado de cobre por Fibra Óptica, la cual permitirá la mayor transmisión de datos en menores tiempos.

Actualmente en México el tamaño de las redes de telecomunicaciones provistas a través de fibra óptica asciende a 402.5 mil kilómetros desplegados en todo el territorio nacional, mostrando un crecimiento de 161.7% durante los último 10 años. El ritmo de despliegue de la misma ha aumentado de manera significativa durante los últimos años, ya que se ha pasado de desplegar, en promedio, 11.5 mil kilómetros de fibra óptica por año de 1992 a 2009 a 31.7 mil kilómetros de fibra óptica por año en el periodo entre 2010 y 2016.

Se ha triplicado la velocidad del despliegue de Fibra Óptica debido, además de la alta demanda de contenidos de los usuarios, a que actualmente no sólo se utiliza dicha tecnología para las redes troncales, sino que también se utiliza para la conexión a casas o negocios.

Fuente: Elaborado por The Competitive Intelligence Unit con base en información del Reguladort.

Se espera que, para los próximos años, este ritmo de despliegue aumente. Las redes de los operadores tendrán que migrar de las tecnologías previas, al tendido de fibra óptica directo al hogar y negocio. Con ello, la población se verá beneficiada, tanto con mayores velocidades de transmisión de datos como en menores precios de los mismos. Sin embargo, esto sólo se logrará con un escenario de real competencia en el mercado de Telecomunicaciones, que cuente con contrapesos al gran poder de mercado que el Agente Preponderante tiene actualmente sobre la infraestructura de Fibra Óptica.

 

 

Por: Carlos Hernández,

ICT and Analysis Director,

The Competitive Intelligence Unit S.C.,  2017

Cómo es la competencia en Infraestructura de Telecomunicaciones

Un tema reiterado al referir al sector de las telecomunicaciones son los requerimientos e intensidad en el despliegue y uso de infraestructura de red intrínsecos. Entre sus características, el capital de infraestructura tiene elevados montos de inversión, bajos márgenes y lentos retornos de utilidad, así como largos periodos de maduración de sus unidades productivas.

Estas circunstancias se han traducido histórica e internacionalmente en barreras para el acceso y aprovechamiento de las telecomunicaciones en condiciones de competencia y libre concurrencia. Con ello, se limita que sus beneficios y efectos se extiendan a toda la sociedad y a todas las ramas económicas, en su dimensión como ‘capital indirectamente productivo’.

Una característica identificada en el país y en el sector de telecomunicaciones, es el déficit de infraestructura de conectividad que impacta la cobertura y la calidad de sus servicios. Además, en perspectiva de estados de la república y sus localidades y municipios, son identificables diferencias muy marcadas.

Al dimensionar la cobertura de la infraestructura de redes fijas de fibra óptica en el orden regional, estatal y municipal, se identifica que una proporción mayoritaria de la población mexicana (54.9%) apenas tiene acceso a la oferta de tan sólo un operador de telecomunicaciones. En franco contraste con aquellos municipios con mayor actividad económica y una mayor contribución al PIB nacional, en los que la oferta puede ascender a tres o más competidores.

Casi la totalidad de ese 54.9% es el mercado potencial exclusivamente atendido por el único operador con la mayor cobertura de redes de fibra óptica en el país, el preponderante (Telmex/Telnor). Indudablemente con efectos medibles en la competencia en precios al consumidor final, calidad del servicio e incentivos al desarrollo y extensión de infraestructura hacia el futuro.

Bajo este escenario competitivo, destacan los esfuerzos de política pública y regulatoria que buscan eliminar las barreras de entrada y operación a los competidores actuales o entrantes, así como dotar de cobertura a aquellas zonas aun desatendidas. Todo ello enfocado en materializar la promesa Constitucional de alcanzar la cobertura universalidad y transversalidad de las telecomunicaciones en México.

En este sentido, el proyecto de robustecimiento y utilización efectiva de la red de fibra óptica de la CFE, la segunda red con mayor cobertura en el país, se constituye como una de las rutas para cumplir con este cometido.

Otra de las acciones encaminadas a solventar las dificultades que enfrentan los operadores competidores para hacerse de su propia infraestructura consiste en la obligación aplicable al preponderante de desagregar su red local. En otras palabras, este debe arrendar la infraestructura del último tramo de su red de fibra óptica a sus competidores en el mercado.

Estas dos vías basan su lógica en la generación de eficiencias por el aprovechamiento efectivo de la infraestructura desplegada, así como en la optimización en el ejercicio de recursos de capital. Para más importante aún pretenden alcanzar un escenario de competencia efectiva en igualdad de condiciones para la oferta de servicios.

Ante un escenario de cobertura de redes fijas de los competidores que no se aproxima ni remotamente a aquella que alcanza el preponderante, se debe dar reconocimiento las intenciones de estas medidas y alcanzar su cumplimiento y ejecución efectiva. Puesto que ello resultará en el cumplimiento del mandato Constitucional de democratización del servicio de Internet y la adopción universal de las TIC entre la población, con la realización de sus reiterados efectos directos e indirectos en el aparato productivo nacional y consecuentemente en el bienestar social de todos los mexicanos.

N. de P. The CIU